Para La Cámpora, que por estas semanas (y hasta el día de la elección) mantendrá un perfil bajo de manual, Cambiemos “sabe que es imposible ganar y por eso quiere mantener lo que sacó, sin perder más votos”. En esa jugada de recolección incluyen a Elisa Carrió y sus advertencias a la sociedad en clave de epopeya: “Sale a fomentar el odio porque sabe que, con esto, mete 14 diputados”. Un mix de república con presupuesto estatal.
El palacio y la calle
Pero, ¿cómo pega en este escenario el agite de Juan Grabois, que salió a contestar la marcha macrista con una movilización propia en la 9 de Julio? Si bien en el Frente de Todos no estuvieron de acuerdo (o, al menos, hubo diferencias en este punto) y, además, le reprochan que “se mueva solo”, también le reconocen que el sector que conduce es “difícil de contener”. Un círculo vicioso de incertidumbre económica con concentración en las calles.
En la semana que comienza, Alberto Fernández volará a Madrid para dar clases y Cristina volverá a su campaña “encapsulada” en la presentación del libro (empezando este sábado en La Plata). Esos viajes quizás traigan un poco de distensión.
Una interna silvestre
Por fuera de esas efervescencias urbanas, hay otro punto que podría dividir a Alberto y Cristina: La Rioja. Como hizo en otras latitudes, el candidato presidencial intentó sellar la unidad entre las distintas expresiones peronistas y bendijo, así, la fórmula provincial Ricardo Quintela-Florencia López, que son los representantes del actual gobernador Sergio Casas (que irá de diputado). Pero el ex mandatario Luis Beder Herrera, que sigue teniendo predicamento en el interior, se resiste a bajarse y se presentará con “boleta corta”, en una muestra de un peronismo dividido (a contramano de la oferta nacional) que amenaza con fragmentar el voto en la elección local.
¿Podría ser que Cristina apoye a Beder y Alberto a Casas? Desde todos los campamentos niegan que haya un desencuentro entre ambos. Pero los gestos (o la ausencia de ellos) hablan. El candidato presidencial le dio su foto al tándem Quintela-Casas porque cree en un esquema ordenado con “jefes provinciales”. Pero Cristina no quiere a Quintela porque, en 2008, su hermana, la entonces senadora Teresita Quintela, votó en contra de la 125. A eso se suma que Casas fue, hasta hace poco, una de las caras visibles de la extinta Alternativa Federal.
Desde La Cámpora rechazan la especie y retrucan ante A24.com que “lo importante es la foto de Alberto con Casas”. Si bien cerca de Beder reconocen que difícilmente Cristina se oponga a la decisión de Alberto (y más en estos momentos, en que se demuestra que la estrategia electoral fue efectiva), nadie quiere sacar las fichas de ninguna apuesta. El clima sigue enrarecido.