"Nos dejan una inflación plantada de 15.000% anual que vamos a luchar con uñas y dientes para erradicarla. Implica una inflación del 52% mensual y se espera 20% mensual para enero y febrero. EL gobierno saliente nos dejó plantada una hiperinflación. NO hay solución alternativa al ajuste", agregó.
Calificó al cepo cambiario como una "pesadilla social y productiva" y dijo que entre las empresas públicas y el Banco Central dejaron una deuda bomba de 100.000 millones de dólares.
Evocó al menemismo, dijo que el salario promedio en dólares hoy sería de US$ 3.500 si se hubiera sostenido esa política. En cambio ahora es de 300. Números contrafácticos pero que permiten vislumbrar el nuevo discurso contrafáctico que viene. "Nos han arruinado la vida. Nos han hecho caer por 10 veces nuestros salarios. No nos debería sorprender que el populismo nos esté dejando 45% de pobres y 10% de indigentes".
Dado ese diagnóstico, planteó Milei, "no hay alternativa posible al ajuste ni lugar a la discusión shock y gradualismo". Según el presidente hay que hacer un ajuste de shock. "Desde el punto de vista empírico, todos los programas graduales terminaron mal y los de shock terminaron bien, salvo el de 1959", dijo. Otra afirmación dudosa, si se tiene en cuenta que -según su propio diagnóstico- la Argentina cae en picada desde hace 100 años.
Tan llamativo como el discurso de Milei fueron las ovaciones desde el público que lo aplaudía. Quizás los dos cánticos que más sobresalieron fue cuando la gente empezó a corear "No hay plata, no hay plata" y "policía, policía".
"Hace más de una década que vivimos en estanflación. Este es el ultimo mal trago para comenzar la reconstrucción de la Argentina", planteó el Presidente que anunció que "de corto plazo la situación empeorará, pero luego veremos los frutos". La gente en la calle lo aplaudió.
Milei habló de un "Nuevo contrato social que eligieron los argentinos". "Prefiero decirles una verdad incómoda y no una mentira confortable", dijo en un tono inédito en muchos años.
Por fuera del diagnóstico, Milei no hizo ninguna propuesta concreta para los días que vienen. Dicen que los anuncios se harán a partir de mañana. Aunque otros plantean que habrá que esperar un poco más. La única novedad en serio que planteó es que los que corten calles dejarán de recibir su plan social: una interesante diagonal entre la represión y el siga-siga.
Otro dato llamativo es la ausencia en el discurso de un tema que hegemonizó la discusión pública en los últimos años y que encabeza el ranking de las principales preocupaciones de los Argentinos: la corrupción. No mencionó a Cristina Kirchner ni a Mauricio Macri. Tampoco personalizó en Sergio Massa o Alberto Fernández la herencia que recibe. Solo dos veces mencionó al kirchnerismo y una de las dos fue de manera elogiosa.
Quizás haya que ver en esa omisión el posible acuerdo de gobernabilidad y no tanto en las medidas de fondo. La verdad de la milanesa se empezará a ver a partir del próximo lunes. "La victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo", cerró Milei.