Once argentinos y tres cónyuges de esos compatriotas están en Wuhan, capital de la provincia de Hubei, desde hace tres semanas y no pueden abandonar esa ciudad por los estrictos controles del gobierno chino para evitar que se propague la epidemia de neumonía viral que se detectó en diciembre y fue bautizada como COVID-19.
Los muertos por el COVID-19 en China aumentaron 143 ayer y ya alcanzaron los 1.523 fallecidos, mientras que se contabilizaron 66.492 contagios, según el último balance de la Comisión Nacional de Salud de ese país.
Un anticipo
Horas antes de que se conociera la decisión por parte de Cancillería, el cónsul argentino en China, Juan Ortín, había adelantado esa posibilidad. "Nuestra prioridad es asistirlos y ver la posibilidad de ayudarlos a salir", anticipó.
En ese sentido, el vicecanciller argentino, Pablo Tettamanti, había dicho que estaban en contacto con Colombia y Ucrania para ver que posibilidades "nos pueden ofrecer a nosotros, pero no queremos generar falsas expectativas”
En cuanto a la situación de los argentinos que pidieron en un video la repatriación al Gobierno argentino, Ortín señaló que "están todos bien de salud, pero psicológicamente es muy desgastante estar encerrados en su casas o en habitaciones de universidades", por lo que remarcó que mantienen comunicación con ellos.