Emocionante

Caer en la trampa del transfuguismo depende solo de nosotros

Luis Novaresio
por Luis Novaresio |
Caer en la trampa del transfuguismo depende solo de nosotros

Respecto de lo que pasó el fin de semana, hay varias cosas para mencionar. De los dos grandes sectores, no cambió nada. Ni en el kirchnerismo ni en el macrismo. Cero cambio. Miren las listas del kirchnerismo y es La Cámpora pura; miren la lista del macrismo y son los obedientes de ese espacio. Con excepciones, obviamente: Elisa Carrió, con un partido cuya asamblea partidaria se podría realizar en un Rapipago, tiene más diputados con chances de entrar que el radicalismo. En ninguno de los dos partidos hay democracia interna. No hay PASO, no hay candidatos alternativos, decide uno solo.

En ese sentido, ayer vi a Fernández haciendo un esfuerzo sobrehumano para decir que La Cámpora no había decidido. ¿Pero saben qué? Sí lo decidió La Cámpora. Y del lado del macrismo lo decidieron Macri y Marcos Peña. Hoy, por ejemplo, tenían que viajar Miguel Pichetto y Rogelio Frigerio para comenzar la campaña, pero finalmente se bajaron. ¿Por qué? A la persona que hizo la mejor campaña desde el Poder Ejecutivo no le dejaron poner nada en la listas. ¿Y Emilio Monzó dónde está? ¿No era que se iban a abrir? Por eso repito: no cambió absolutamente nada.

Hay que rescatar que existen algunas fuerzas como la izquierda y la derecha que se mantuvieron en sus posiciones. Urtubey, en ese aspecto, se anima a competir con el riesgo que esto implica.

Un tema muy serio es el de José Luis Espert. Yo no lo votaría de ninguna manera, pero se planteó como una opción que tiene un atractivo. Conozco a quien dice que la juventud en masa va a votar a Espert y, al mismo tiempo, a los que dicen que no lo va a votar nadie. Ayer hablaba con alguien del macrismo y me decía: “Pensá. Si sumamos el 7% de Espert y el 3% de Gómez Centurión, es la diferencia que nos garantiza la segunda vuelta”. Muy bien. ¿Pero así se hace? Esta persona decía: “Esta es la gestión de Pichetto sonriente”. ¿Pero no era para cambiar las cosas que estaban mal?. El cambiar de un lado al otro se llama transfuguismo. Y hay nombres de los dos bandos: Pino Solanas con Cristina o Carrio con Pichetto, por ejemplo. Sin embargo, el que más fuerza hace es Sergio Massa al tener que juntarse con La Cámpora, con el Cuervo Andrés Larroque. ¿Esto qué es? ¿Hay acuerdo político para mejorar las cosas o hay transfuguismo?. A diferencia de mi compañera Cecilia Bazán, soy pesimista, porque creo que es todo por un cargo, todos se desesperan por un cargo.

Para la dirigencia, ¿nunca pesa el gasto público de la economía? ¿Qué cosa acordó Massa para ser nuevamente kirchnerista? ¿Qué cosa hubo en el medio para que dos frentes que se odiaban ahora estén como aliados? ¿Cómo es que Asseff, este señor que ahora está en Cambiemos fue: menemista, duhaldista, de Seineldin, de Sergio Massa y ahora de Cambiemos? ¿Qué paso? ¿No es que íbamos a cambiar? Principalmente porque la realidad económica de nuestro país es dramática. Esta realidad hace que un tercio de la gente esté en la pobreza y que la mitad de los menores de 17 años sean pobres. Tenemos una inflación más grande que la de Sudán, Zimbabwe e Irán. ¿Estos acuerdos tienden a discutir algo de todo esto o es simplemente un acuerdo por el cargo? Yo soy pesimista, aunque que las generalizaciones son injustas. Pero creo que el tono mayoritario de los grandes bloques que parecen que van a concentrar los votos es de un transfuguismo inadmisible. Claro hay una opción: que muchos compartan lo que estoy diciendo y decidan no caer en la trampa del blanco o negro. Depende de nosotros.

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