La medida adoptada por los empresarios, de reducir un 50% la frecuencia de colectivos, comenzó a ejecutarse desde el último fin de semana pasado pero recién los usuarios comenzaron a sentir los efectos este martes, con el retorno a la actividad luego de la fiesta de Navidad.
Fuentes de la Secretaría de Transporte indicaron que por ahora no se dejó de prestar ningún servicio, y calificaron a la posición empresaria como amenazas del sector patronal.
Desde esa área advirtieron, además, que se ha implementado un operativo de fiscalización de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) para verificar el cumplimiento de las frecuencias.
José Troilo, presidente de la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP), aclaró en declaraciones televisivas que no es una medida de fuerza y que la decisión tomada por las compañías "se viene anunciando" desde hace varios y "las empresas están haciendo lo que pueden", aseguró.
Aaeta confirmó mediante un comunicado que en las últimas horas se agravó la reducción de los servicios, y señaló que eso explica la situación que advertimos que ocurriría en diversas ocasiones desde hace bastante tiempo atrás".
"Los operadores están haciendo sus máximos esfuerzos para sostener servicios, pero hasta donde pueden con sus recursos, afirmó la entidad.
En ese sentido, Troilo afirmó que no se puede costear el servicio completo y que el boleto del colectivo debería valer 800 pesos. Con lo que se recauda de los boletos no alcanza para cubrir los gastos. Los subsidios son el 90% del ingreso, explicó.
Aaeta había informado en noviembre a través de un comunicado que la cantidad de unidades debería ser recortada, a raíz de la desactualización del valor de la tarifa de transporte y los niveles de subsidios.
Por entonces, se informó que el boleto sin subsidios debía ser de $540,93, y en diciembre, Aaeta informó que el valor del boleto sin subsidio y con el aumento del combustible debería ser de unos $800 pesos, cuando hoy en el AMBA se cobran unos $52,96.