La noticia de la muerte del juez federal Claudio Bonadío encontró al presidente Alberto Fernández en Madrid, en medio de su gira por Europa concentrado en la búsqueda de apoyo político para la renegociación de la deuda con el FMI, mientras que la vicepresidenta Cristina Kirchner y los funcionarios que quedaron en Buenos Aires a cargo de la Casa Rosada mantuvieron un hermético silencio esta mañana al conocerse la noticia.











