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Coronavirus: la primera crisis del gobierno de Alberto

por Pablo Winokur | 15 de marzo de 2020 - 00:24
Coronavirus: la primera crisis del gobierno de Alberto

Alberto Fernández vive su primera crisis de gobierno. Una crisis producto de un factor externo pero que complica toda la gestión gubernamental y todos los planes (si es que los tenía); un “cisne negro”, como se llama en la jerga de la gestión pública. Hechos impredecibles que alteran toda la agenda pública.

En el caso argentino por la crisis del coronavirus los problemas se multiplican porque a la emergencia sanitaria que tienen todos los países se le suman las complicaciones que ya arrastraba el país y que se van a redoblar desde esta semana.

  • La gestión está completamente dedicada a resolver este problema, desatendiendo otras áreas.
  • Podría complicarse la renegociación de la deuda.
  • La crisis económica internacional va a atrasar todavía más la posible recuperación económica del país.
  • La parálisis local por los efectos colaterales del coronavirus van a comprometer todavía más a las empresas, especialmente a las pymes.
  • Ese parate se va a agudizar cuando anuncien la inevitable suspensión de las clases.
  • Ante la falta de financiamiento con tasas por las nubes, se puede profundizar el cierre de empresas y crecer la desocupación.
  • El Estado no tiene un peso para inyectarle fondos a la economía. Tampoco tiene margen para emitir porque eso se convierte en inflación.

Todo eso se tuvo en cuenta cuando desde el Gobierno se decidió minimizar la situación para evitar que la sociedad entre en pánico. A la Argentina -a diferencia de Estados Unidos, Europa o China- no le sobra nada porque hace casi 10 años que su economía está estancada.

A todo este contexto, se le sumó la liviandad con que el ministro de salud, Ginés González García, trató el tema en un primer momento. “No la vio venir, es un soberbio”, critica una exfuncionaria kirchnerista que tuvo un rol fundamental durante la crisis de la Gripe A. “La pandemia inevitablemente iba a llegar, porque estaba atacando cada vez más países. La Organización Mundial de la Salud, tarde o temprano, la iba a declarar. Teníamos que aprovechar ese gap (brecha de tiempo) para fortalecer el sistema sanitario”, explica.

“El bronce te pone en un lugar complicado. Creen que saben de todo”, ironiza alguien que conoce de cerca a Ginés y a otros dirigentes de su generación. Es muy complicado trabajar con ellos y eso se demostró en la previa de esta crisis.

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En todo el peronismo (y parte de la oposición) está instalada la idea de que Ginés fue el “mejor ministro de Salud de la historia”. Eso le da mucha espalda para gestionar; es quizás el único ministro del Gabinete que no consulta a Alberto antes de tomar decisiones. Y eso tiene un costo: los celos están a la orden del día.

Mezcla de errores, celos y soberbia, Ginés fue corrido del foco de las decisiones y la comunicación. “Hubo problemas en la conducción política de la crisis”, advirtieron desde el ala política de la Casa Rosada a A24.com.

A partir de una intervención del Secretario de Comunicación, Juan Pablo Biondi, se le instaló a Ginés un vocero para la crisis. Se eligió al “Canario” Coradazzi, exvocero de Aníbal Fernández, quien fue secretario General de la Presidencia de Duhalde, ministro del Interior de Néstor Kirchner y Jefe de Gabinete de Cristina. La idea fue traer a un especialista en “Comunicación de crisis”, dicho en términos del propio Gobierno.

Ginés había pronosticado hace un mes que había “una muy baja probabilidad de que el coronavirus llegue al país”; el lunes pasado confesó que la llegada del virus a la Argentina lo tomó “por sorpresa”. “En política no se puede hacer esos pronósticos”, lo critican.

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No es casual que se hayan difundido fotos de la reunión de Gabinete del lunes pasado en donde se ve a Alberto en posición de reto a Ginés. La imagen podría haber sido sacada de contexto. Pero el equipo de comunicación presidencial decidió enviarla en un paquete de tan solo cinco fotos. Esas decisiones nunca son casuales en política.

Quizás el mayor problema es que le hicieron dar a Alberto Fernández argumentos falsos. En sus últimas declaraciones públicas, previas a la Cadena Nacional, Alberto hizo algunas afirmaciones que fueron “chequeadas” por la Agencia AFP.

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  • “Es un virus que, según dicen todos los informes médicos del mundo, muere a los 26C", dijo Alberto. “Según expertos, todavía es imposible afirmar que el calor "mata" al virus”, le contestaron.
  • “La OMS recomienda que uno tome muchas bebidas calientes porque precisamente el calor mata al virus", dijo Alberto. “Beber agua tibia no es una medida aconsejada por las autoridades para prevenir el nuevo coronavirus”, lo rectificaron.
  • Dijo que el coronavirus tiene "un muy bajo índice de mortalidad". Pero “la tasa de mortalidad del COVID-19 (3,5%) es más baja que la del SARS (9,5%) y el MERS (34,5%), pero más alta que la de la gripe (0,1%)”, siempre según esa agencia.

Detalles graves para un presidente. Alberto de todos modos se puso al frente de la crisis, sin desautorizar nunca a su ministro. Eso sí, el cambio de posiciones en las sillas fue elocuente: en la reunión de gabinete del lunes, Ginés estaba al lado de Alberto.

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Alberto Fernández preocupado por el coronavirus. A su lado, Ginés González García y Santiago Cafiero

En la del viernes, sentó al lado al ministro del Interior, Wado de Pedro (para coordinar con las provincias) y a Santiago Cafiero, su jefe de gabinete.

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Gabinete sanitario por coronavirus

¿Cuáles son los datos que Ginés no vio? ¿Qué se podría haber hecho?

“La enfermedad no es grave. Pero como no circuló ese virus antes, todos podemos contagiarnos. Hay que esperar un año. En un año va a haber una vacuna”, dice la funcionaría que supo seguir de cerca la crisis de la gripe A, que plantea:

  • “Los manuales de afrontar crisis, hablan de fortalecer el sistema sanitario. Necesitás insumos. Vos tenés que acaparar insumos y no que te los acapare otro”.
  • “El que tiene que atender debe estar en condiciones apropiadas para no terminar contagiando”.
  • “Comprar respiradores, materiales. Hace meses tendrías que haber puesto plata y fortalecer los sistemas de las provincias (ya que Nación no tiene hospitales)”.
  • “No hicieron controles de fronteras”.
  • “Se tendrían que haber extendido la validez de las recetas médicas para adultos mayores, implementar recetas electrónicas (para evitar que vayan corriendo a médico solo para eso) y suspender la obligatoriedad de renovar el certificado de vida para los jubilados”.

“Todo esto es por la soberbia de Ginés de no habérselo tomado en serio”, insiste. De todos modos, la exfuncionaria rescata que hayan convocado a un comité para encarar el tema y que no hayan suspendido anticipadamente las clases. “Si lo hacés, quemás medidas antes de tiempo. Hay que tomarlas en el momento preciso para que te den una solución”, dice.

¿Se llegó tarde?

A pesar de las internas de palacio, la mayoría de los sanitaristas consultados por A24.com coinciden en que no se llegó tarde. Desde la comunicación de la crisis se podría haber evitado un papelón, pero el tema se atacó relativamente a tiempo y con prudencia. No es poco en un país con tantas carencias.

Adelantar las medidas o reaccionar de más, “genera daño social y económico”, sostiene un médico sanitarista. “Pero ningún gobierno quiere ser acusado después de haber sido lento en la reaccionar o negligente. Ante la duda, las medidas son para el lado de la precaución”. El dato clave es la mortalidad o “letalidad” en mayores de 85 años, donde este indicador llega al 15%. Teniendo en cuenta que muchos creen que casi el 100% de la población se puede contagiar si no se toman medidas, perder en un año el 15% de los adultos mayores sería una catástrofe.

Con el fin de “los primeros 100 días de gobierno” a Alberto le llegó su primera gran crisis. Los desafíos a partir de ahora son dos: resolver el problema sanitario y ver si es posible retomar la hoja de ruta que se había planteado el 10 de diciembre. Dos desafíos que todavía están muy lejanos.

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