En los barrios

Covid-19: las organizaciones sociales, en la línea de riesgo durante la pandemia

Asistencia alimentaria, ayuda psicológica, apoyo escolar y hasta traslados a hospitales fueron algunas de las acciones llevadas adelante en todo el país.
Al menos 10.000 comedores comunitarios funcionan a la largo del país. Foto: Télam.

Al menos 10.000 comedores comunitarios funcionan a la largo del país. Foto: Télam.

En los comedores comunitarios creció notablemente la cantidad de personas que concurren en busca de asistencia alimentaria. Foto: Télam.

En los comedores comunitarios creció notablemente la cantidad de personas que concurren en busca de asistencia alimentaria. Foto: Télam.

Ramona Medina tenía 42 años cuando murió víctima del Covid-19. Foto: Télam

Ramona Medina tenía 42 años cuando murió víctima del Covid-19. Foto: Télam

La ministra de Salud

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, reunida con el sacerdote "Pepe" Di Paola. Foto: Twitter de Vizzotti.

Ramona Medina era una de las referentes de La Poderosa en el Barrio 31 porteño, en Retiro. Desde antes de la pandemia del Covid-19 estaba a cargo de la compra de alimentos para el comedor comunitario al que cada día iban cientos de personas.

El mismo día la muerte de Ramona también falleció Víctor “Oso” Giracoy, que coordinaba desde hacía un 25 años el comedor “Estrella de Belén”, también en el Barrio 31. Sus compañeros dijeron que había contraído el Covid-19 mientras repartía comida.

Las muertes de Ramona y el “Oso” Giracoy, que no fueron las únicas entre las organizaciones territoriales del país, pusieron en evidencia el rol fundamental de los militantes sociales durante la pandemia, especialmente en el tiempo del aislamiento más duro, en toda Argentina.

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Asistencia alimentaria, acompañamiento psicológico y educativo, apoyo a las personas en situación de calle, a las mujeres y la diversidad sexual fueron algunas de las tareas que los militantes sociales tomaron a cargo aún a riesgo de quedar todavía más expuestos al Covid-19. Pese a eso, no estuvieron en la primera fila de los grupos prioritarios y esenciales a la hora de la vacunación, algo que le reclamaron al presidente, Alberto Fernández, en varias ocasiones.

“Las organizaciones sociales activaron un rol fundamental en la pandemia, principalmente garantizando la asistencia alimentaria. Sin embargo, es interesante ver que no fue la única tarea que realizaron, porque también brindaron, por ejemplo, ayuda psicológica a adultos mayores, niños, niñas y adolescentes que no pudieron ir a la escuela durante el aislamiento”, explicó a A24.com Adriana Rofman, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS).

El mapa nacional de la ayuda social

Rofman, además, es una de las coordinadoras de “Territorios en acción”, una iniciativa que visibiliza el trabajo que las organizaciones de la sociedad civil como respuesta a la emergencia sociosanitaria generada por el Covid-19 y que elabora colectivamente un mapa de la gran red social.

Según el relevamiento, casi la mitad de las iniciativas encaradas por las organizaciones en la pandemia contaron con el apoyo del Estado, por lo que el trabajo en los barrios entre el sector social y el estatal fue “articulado".

Desde el Estado -ya sea nacional, provincial o municipal-, indicó Rofman, “se incrementaron las tareas para conseguir alimentos o apoyar a las organizaciones para obtenerlos y distribuirlos en el territorio”.

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"Gracias a Dios que existieron las organizaciones sociales; si no, todo hubiera sido más difícil", dijo en diciembre pasado Alberto Fernández durante un acto en la localidad bonaerense de Moreno, donde se anunció el pago de un bono de 5.000 pesos para trabajadores comunitarios.

Sin embargo, la ayuda estatal no siempre alcanzó para contener a una población afectada por la crisis económica, social, alimentaria y sanitaria derivada de la pandemia.

Entre el hambre y el Covid-19

“Tuvimos un aumento constante de las personas que venían a nuestros comedores. Pasamos de cocinar para 150 a 400. No nos alcanzaba la mercadería”, contó a A24.com Esteban Marcioni, referente Frente Popular Darío Santillán‏ (FPDS) en el Barrio La Fe de la localidad bonaerense de Monte Chingolo, en la zona sur del conurbano.

Marcioni destacó, además, que en muchos casos fueron los militantes sociales quienes, además de garantizar el alimento en los barrios, recorrieron casa por casa para seguir le evolución de personas contagiadas por el virus. Inclusive, en algunas ocasiones las trasladaron en vehículos particulares cuando el estado de salud se agravaba, por lo que la exposición al Covid-19 fue muy riesgosa.

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En abril pasado el Gobierno, luego de una reunión entre la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y dirigentes de los sectores sociales, acordó los lineamientos para la distribución de 70.000 dosis de vacunas contra el Covid-19 para “las mujeres que están cocinando en los comedores” comunitarios, unos 10.000 en todo el país, confirmó en ese momento el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

“Como promotora de salud trabajamos dentro del barrio y todos los días recorremos los pasillos, vamos casa por casa y vivimos exponiéndonos. A los vecinos con síntomas sospechosos de Covid-19 le pedimos que se quede en su casa pero lo cierto es que tienen que salir para buscar comida a sus hijos”, expresó Bania Quispe, integrante del Comité de Crisis del Barrio 31.

Y agregó: “Fue muy triste haber perdido a personas como Ramona y el Oso. Gente que acercaba un plato de comida a quien lo necesitaba y que venia peleando hace mucho tiempo. Eran vecinos históricos. Hubo una conmoción muy grande, pero nos dio fuerzas para salir adelante y visibilizar lo que ocurre” en el barrio, comentó Quispe.

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