Lejos de las especulaciones, la ex presidenta y flamante vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cedió el protagonismo a Alberto Fernández en su primer día como Presidente.

Lejos de las especulaciones, la ex presidenta y flamante vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cedió el protagonismo a Alberto Fernández en su primer día como Presidente.
No solo en la ceremonia de la jura ante la Asamblea Legislativa en el Congreso donde el presidente pronunció un discurso de casi una hora donde trazó los lineamientos de su gestión y anunció medidas que prometen fuertes transformaciones económicas y judiciales, sino que Cristina estuvo ausente en casi todas las actividades que se desarrollaron en la Casa Rosada.
Desde la primer entrada al despacho presidencial, el almuerzo con los ministros y secretarios en el Salón Eva Perón, los saludos a delegaciones extranjeras con un extenso acto en el Salón Blanco y la jura de ministros en el Museo del Bicentenario, ubicado en el subsuelo de la Casa Rosada, Alberto fue el principal protagonista de la jornada.
La omnipresencia de la ex presidenta estuvo siempre latente, pero el Gobierno se encargó de hacer notar que quien tendrá a su cargo la tarea diaria de gobernar será Alberto. Cristina acompañará desde su condición de líder o jefa política del espacio.
La nueva vicepresidenta se limitó a presentarlo en el Congreso, tras la jura de ambos se retiró a su casa y Alberto llegó solo acompañado por la primera dama, Fabiola Yañez, su hijo y hermanos, a la Casa Rosada.
Cristina solo regresó a la Casa Rosada por la tarde, para sentarse en primera fila durante el acto de jura de los 21 ministros en el Museo del Bicentenario y solo se reservó el cierre de la jornada con un discurso ante la multitud que se agolpó desde temprano en la Plaza de Mayo en el marco del festival artístico convocado bajo la consigna: "Democracia para siempre, para todos", que tuvo como escenario la fachada de la Casa Rosada.
No solo ministros y familiares entrantes coparon los pasillos de la Casa Rosada este martes inusual, donde artistas tangueros, de cumbia y de rock -algunos comparables próceres de la música- transformaron la galería de entrada de Balcarce 50 en el back stage.
Javier Calamaro, Adriana Varela, Juanse, Coti, Bersuit, Estelares, Lito Nebia, Palo Pandolfo, Eruca Sativa, entre otros pasearon por los pasillos de la planta baja toda la tarde o artistas como Rudy Chernicoff.
Alberto disfrutó de su amistad con los rockeros y se sacó una foto en la terraza de la Casa Rosada saludando desde allí a la multitud.
El salón Eva Perón, que usaba la ex primera dama como despacho en el primer piso que da al histórico balcón con vista a Plaza de Mayo, fue escenario del primer almuerzo de todos los ministros a los que se unieron el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa y su esposa, Malena Galmarini futura titular de Aysa.
En una muestra de apertura, en un momento abrieron las puertas para charlar con el periodismo. El clima festivo de afuera, replicaba en el interior de la Casa.
Aunque desde el canciller Felipe Solá, pasando por Máximo Kirchner, Agustín Rossi, Daniel Guzmán, Matías Kulfas, o Gabriel Katopodis y Mario Meoni, coincidían en advertir sobre las críticas a la herencia que deja la gestión Macri, en línea con el discurso de Fernández ante el Congreso.
Pocos dirigentes de la oposición, a quien se pudo ver al diputado provincial del PRO, Daniel Lipovetzky sentado solo y elogiando el discurso del presidente, para "terminar la grieta" pero descartando por ahora haber sido convocado para formar parte del nuevo Gobierno.
Varios sindicalistas de la CGT oficial como Héctor Daer, José Luis Lingieri, Omar Viviani, Roberto Baradel, Hugo Yasky, se mezclaron con ex funcionarios kirchenristas como Oscar Parrilli, Aníbal Fernández yempresarios como Cristóbal López,
Gobernadores del PJ como Omar Perotti (Santa Fe); Gustavo Bordet (Entre Ríos) y el misionero Oscar Herrera Ahuad, mezclados con el juez de la Corte Ricardo Lorenzetti.
Entre los más de un millar de invitados, colmaron la capacidad del Museo Casa Rosada que se transformó en un aplausómetro para ver qué funcionario era más aplaudido en la jura. La balanza estuvo entre el ministro del Interior, Wado De Pedro y el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Unas filas más atrás se pudo ver a las madres de Plaza de Mayo encabezadas por Hebe de Bonafini, y a la par de la Vicepresidenta se sentaron dirigentes como Daniel Scioli y el titular del PJ, José Luis Gioja.
Allí, mientras juraban los 21 ministros y media docena de secretarios que dependerán directo del Presidente, Cristina miraba todo, sin hablar, sentada en la primera fila.
Lo que hace recordar al llamado "doble comando" cuando Néstor Kirchner como jefe político del peronismo dejó la presidencia en 2007 para impulsar a su esposa "pinguina" a la Presidencia. Esta vez será al revés?