MUNDIAL 2026

De Malvinas a los desaparecidos: las banderas que convirtieron a la Selección en escenario de la historia

La celebración de la selección argentina tras vencer a Inglaterra dejó una imagen que recorrió el mundo: una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas". La escena se volvió viral y reavivó el debate sobre el vínculo entre el fútbol y la política.

por Facundo Pastor | 18 de julio de 2026 - 08:19
De Malvinas a los desaparecidos: las banderas que convirtieron a la Selección en escenario de la historia

Los jugadores argentinos que disputan el Mundial 2026 se sumaron a la historia de los reclamos por las Malvinas en el deporte. (Foto: archivo).

La imagen recorrió el mundo apenas terminó el partido de Argentina contra Inglaterra. Los jugadores de la selección argentina celebraban la victoria cuando, en medio de los abrazos y los festejos, apareció una bandera con una inscripción que sintetiza una de las causas más sensibles para la identidad nacional: "Las Malvinas son Argentinas".

La escena, que rápidamente se volvió viral, reabrió un viejo debate que atraviesa al deporte desde hace décadas: ¿hasta dónde llega el fútbol y dónde empieza la política?

La bandera fue arrojada desde la tribuna, donde se exhibió previamente. (Foto: archivo).

Para la FIFA, la frontera suele estar claramente delimitada por reglamentos que prohíben manifestaciones políticas durante las competencias oficiales. Sin embargo, la historia demuestra que las canchas, y especialmente los partidos de la selección argentina, fueron muchas veces el escenario elegido para expresar reclamos, denuncias o reivindicaciones que trascendieron lo deportivo.

La bandera desplegada tras el triunfo frente a Inglaterra no nació de manera improvisada. Detrás hubo una historia en particular. Una sábana blanca arrancada de la cama de un hotel de paso, un aerosol comprado a las apuradas y un pibe de Villa Luro fanático del fútbol dispuesta a jugársela.

Pero no fue la primera vez que una bandera convirtió a un partido de la selección en un episodio político.

Berna 1979: el primer trapo

El antecedente se remonta al 22 de mayo de 1979, cuando Argentina enfrentó a Holanda en el estadio Wankdorf de Berna, Suiza, durante los festejos por los 75 años de la FIFA. El país atravesaba el momento más oscuro de la historia: la última dictadura militar. Mientras el gobierno del dictador Jorge Rafael Videla utilizaba el éxito deportivo como herramienta de legitimación internacional, miles de argentinos vivían en el exilio. En ese contexto comenzaron a organizarse acciones silenciosas para romper el relato oficial. En distintos encuentros de la selección aparecieron banderas y pancartas impulsadas por organizaciones de derechos humanos y exiliados argentinos radicados en Europa. Aquellas intervenciones buscaban aprovechar la enorme visibilidad internacional que generaban los partidos del campeón del mundo. Fue el comienzo de una modalidad que tendría continuidad durante los años siguientes.

Viena 1980: la bandera que la televisión no pudo ocultar

Quizás haya sido el episodio más impactante y recordado. Ocurrió el 21 de mayo de 1980, cuando Argentina goleó 5-1 a Austria en el estadio Prater de Viena. con solo 19 años, La noche en que Diego, con sólo 19 años, marcó el único triplete de su carrera con la camiseta mayor albiceleste. El Gráfico tituló entonces: "Que este fútbol no se muera nunca", maravillado por el rendimiento del equipo de César Luis Menotti. Sin embargo, hubo otra imagen que quedó grabada para quienes siguieron el encuentro desde Europa. En plena transmisión apareció una enorme bandera con una dirigida directamente al dictador argentino: "Videla asesino. ¿Dónde están los 20.000 desaparecidos?".

La televisión austríaca captó el momento y esa señal fue tomada por ATC para emitir el partido en Argentina. Los relatores ignoraron deliberadamente la escena y la transmisión continuó como si nada hubiera ocurrido. La bandera había sido organizada por exiliados argentinos que lograron infiltrarse entre el público para aprovechar un acontecimiento con enorme repercusión internacional. Fue una de las primeras denuncias masivas contra la dictadura emitidas en vivo hacia la Argentina desde una transmisión deportiva. No sería la última.

Portugal 1982: Malvinas durante Malvinas

Fue en tierra portuguesa, durante la guerra. El histórico partido de hockey entre Argentina e Inglaterra ocurrió el 1 de mayo de 1982. Correspondió a la jornada inaugural del XXV Campeonato Mundial de Hockey sobre Patines disputado en Barcelos, Portugal. En medio de la tensión internacional, el equipo argentino logró una contundente goleada por 8 a 0. Argentina era una potencia mundial y los cruces con Inglaterra adquirían una enorme carga simbólica por el conflicto bélico. Fue, entonces, que un grupo de argentinos exiliados ideó una intervención para que el reclamo por Malvinas volviera a tener presencia internacional. Para concretarla acudieron a la embajada argentina en Portugal. Incluso, el embajador Carlos Gómez Centurión, sin conocer el verdadero objetivo de la iniciativa, colaboró económicamente con la movida creyendo que ayudaba a un grupo de simpatizantes argentinos.

Con esos fondos se confeccionó una bandera que terminó desplegándose durante la competencia, convirtiendo un torneo de hockey en otro escenario donde la cuestión Malvinas volvió a instalarse ante las cámaras internacionales.

El episodio refleja una paradoja propia de aquellos años: mientras la dictadura intentaba recuperar legitimidad tras la derrota militar, los exiliados utilizaban el deporte para instalar mensajes que escapaban completamente al control oficial.

Mundial 2026: Malvinas y el trapo definitivo

La bandera desplegada por los futbolistas argentinos después del triunfo sobre Inglaterra se inscribe, inevitablemente, dentro de esa tradición. A diferencia de otros mensajes políticos recientes, el reclamo argentino por la soberanía de las Islas Malvinas constituye una política de Estado sostenida por gobiernos de distinto signo político y respaldada por la Constitución Nacional.

Sin embargo, el presidente Javier Milei no pudo ocultar su molestia con los jugadores de la Selección Argentina que posaron con la bandera. Minutos después de la imagen que dio la vuelta al mundo y que enfureció a los ingleses, Milei dio una entrevista y cuestionó el mensaje. "Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios. No hay que mezclar la hacienda. No mezclemos las cosas", pidió.

Lo Celso con la bandera de Malvinas. (Foto: archivo).

La FIFA mantiene criterios estrictos respecto de cualquier manifestación que pueda interpretarse como política durante sus competencias, lo que explica que cada episodio sea analizado cuidadosamente por los organismos disciplinarios.

No todas las expresiones reciben el mismo tratamiento. Uno de los casos más recordados ocurrió durante el Mundial de Rusia 2018. Los futbolistas suizos Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, ambos de origen kosovar-albanés, celebraron sus goles frente a Serbia realizando con las manos el gesto del águila bicéfala, símbolo de la bandera de Albania. Para Serbia, el gesto representaba el respaldo al nacionalismo albanés y a las reivindicaciones territoriales sobre Kosovo. La FIFA entendió que existía una provocación política y sancionó a Xhaka y Shaqiri con multas de 10.000 francos suizoscada uno. El capitán Stephan Lichtsteiner, que repitió el gesto, fue multado con 5.000 francos.

Aunque inicialmente se evaluó suspenderlos por dos partidos, finalmente las sanciones quedaron únicamente en el plano económico.

El criterio volvió a ponerse a prueba en el Mundial de 2026. Tras conseguir la clasificación, el entrenador egipcio Hossam Hassan celebró exhibiendo una bandera de Palestina. La situación generó debate internacional, aunque la FIFA no consideró que existiera una infracción reglamentaria. El motivo es que la Asociación Palestina de Fútbol, fundada en 1952 e incorporada oficialmente a la FIFA en 1998, forma parte de las federaciones afiliadas al organismo. En consecuencia, la exhibición de su bandera no fue interpretada como una manifestación política prohibida por el reglamento de la competencia.

Mucho más que un pedazo de tela

Las banderas desplegadas alrededor de la selección argentina nunca fueron simples elementos de tribuna. Funcionaron como documentos de una época.

En los años de la dictadura denunciaron desapariciones forzadas cuando el silencio era política de Estado. Después de la Guerra de Malvinas expresaron una herida todavía abierta. Cuatro décadas más tarde, la causa volvió a aparecer en manos de los propios campeones del mundo tras una victoria frente al rival con mayor carga simbólica posible.

La bandera fue hecha con una sábana de un hotel. (Foto: archivo).

El fútbol suele ofrecer imágenes destinadas a permanecer en la memoria colectiva. Algunas nacen de un gol. Otras, de una atajada. Y unas pocas, de un pedazo de tela que, desplegado en el momento justo, consigue resumir una parte de la historia argentina.

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