¿Cuántas veces nos topamos por la vida con gente que se disfraza de buena de honesta de dulce de amable de tierna de ingenua de inocente de sencilla de agradable? Pero en un determinado momento, aparece su verdadero yo.
¿Cuántas veces nos topamos por la vida con gente que se disfraza de buena de honesta de dulce de amable de tierna de ingenua de inocente de sencilla de agradable? Pero en un determinado momento, aparece su verdadero yo.
Agresiva, ególatra, egoísta, manipuladora. El disfraz es algo recurrente en la literatura infantil. El disfraz te permite entrar en confianza con el sujeto engañado.
La ex presidenta está sumamente preocupada por el nivel de campaña "sucia y violenta" por parte del gobierno. ¿A qué se refiere? Pichetto diciéndole "comunista" a Kicillof. Larreta diciéndole "patotero" a Grabois. Macri diciéndole "prepotente" a Palazzo. En cambio, gracias a dios, Cristina Kirchner nunca impulsó ni fue parte de campañas sucias y violentas.
En 2009, en medio de la campaña electoral, el kirchnerismo acusó a Francisco De Narváez de narcotraficante y lo vinculó con Mario Segovia, alias el "rey de la efedrina" a través de un juez trucho que terminó destituido, Federico Faggionato Márquez. Eso de ninguna manera fue una campaña "sucia y violenta.
En 2013, Sergio Massa, entonces candidato a diputado que enfrentaba al kirchnerismo fue atacado en La Matanza por un grupo de tareas que respondía el kirchnerismo. Eso, de ninguna manera, fue campaña "sucia y violenta".
En 2005, el kirchnerismo acusó al candidato a diputado Enrique Olivera de tener una cuenta en Suiza con U$S 2 millones sin declarar en el medio de la campaña. Una vez terminada la misma, quedó demostrado que era mentira. Eso, de ninguna manera, fue una campaña "sucia y violenta".
Como verán, el kirchnerismo, nunca hizo campañas ni sucias ni feas ni violentas. Tampoco la ex presidenta de la Nación fue una mandataria combativa ni belicosa.
Hace muy bien la ex presidenta Cristina Kirchner en preocuparse por la campaña sucia y violenta que está desplegando "Cambiemos". Gracias a Dios, si las encuestas no fallan, muy pronto volveremos a vivir en una Argentina pacífica donde el que piense distinto puede decir lo que se le canta sin miedo a ser castigado a las 48 horas a través de una cadena nacional.
Eso nunca sucedió durante los 12 años del kirchnerismo. Tampoco hubo inflación; tampoco hubo pobreza; tampoco hubo default, tampoco hubo cepo, tampoco hubo inseguridad. Los días más felices siempre fueron peronistas.