"No estamos evaluando las cuestiones de estacionalidad. Este indicador, en Europa, considera un par para el verano y otro para el invierno. Si lo teníamos en cuenta, el umbral iba a ser mucho más alto", explicó a A24.com Ianina Tuñón, a cargo del proyecto.
Otro aspecto preocupante es que el 22,5% de los niños entre 4 y 17 años tiene déficit emocional y social.
¿Qué significa? Que no visitó a sus amigos ni sus amigos fueron a su casa durante el año pasado. Aunque parezca un indicador menor, la socialización es un aspecto clave del desarrollo y la construcción de la identidad.
Finalmente, en cuanto a la ingesta de alimentos, casi el 10% tiene déficit en el consumo de carne; el 15,4% en el de fruta; el 15,9% en el de verdura (que no sean papa, mandioca o choclo) y el 8,8% en el de lácteos.
Son puntos claves a tener en cuenta cuando se habla de alimentación. Que los niños coman no quiere decir que consuman los elementos esenciales para el desarrollo.
Incluso, según el informe, estas carencias son "aspectos de la pobreza extrema o la indigencia". Al igual que en los otros indicadores, los niños que crecen en una familia de trabajadores informales tienen el doble o más chances de no consumir los nutrientes esenciales, si se los compara con una familia de trabajadores profesionales.
Diseño: Jimena Barrera