Más de 1,3 millones de chicos pasaron hambre en 2017, según un informe de pobreza de la UCA
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Más de 1,3 millones de chicos pasaron hambre en 2017, según un informe de pobreza de la UCA

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA presentó un nuevo informe sobre la pobreza infantil en la Argentina. Durante el 2017, el 10,4% de los chicos entre 0 y 17 años pasó hambre en algún momento del año. Son 1.319.868  niños. Otro dato que arroja el informe es que entre 2016 y 2017, más de dos millones y medio pasaron de no tener ninguna carencia a tener, al menos, una.

Este número es sólo una parte de la pobreza estructural que midió el organismo y que tiene varios indicadores, a los que accedió A24.com.

En total, el año pasado el 65% de los niños en la Argentina sufrieron algún tipo de carencia. Son más de ocho millones, sobre un total de 12.691.048. 

Estas privaciones son:

  • No tener acceso a la alimentación
  • Al saneamiento (sin agua corriente y/o sin inodoro con descarga)
  • A una vivienda digna
  • A tener acceso a salud
  • A una estimulación temprana
  • A educación
  • A información (carecen de libros, teléfono, internet o computadora)

De ese umbral de 65%, hay 748.771 niños (casi 6%) que vivieron en una situación de privación extrema.

Estos números corresponden a una medición mucho más precisa que hizo la UCA el año pasado, ampliando las muestras que toma como referencia para tener una representación más realista. No son comparables con el pasado.

Además de incorporar esta nueva muestra, la UCA mantuvo su medición de pobreza estructural y los datos no son alentadores: entre 2016 y 2017 más de dos millones y medio de niños ingresaron en el rango de pobreza estructural por alguna privación.

¿Qué quiere decir esto? Que 2,1% de niños pasaron de no tener ninguna carencia a tener, al menos, una.

¿Pero no bajó la pobreza según el Indec? Sí, bajó, es cierto. Hace apenas unas semanas el Gobierno festejó que la pobreza disminuyó más de 4 puntos entre 2016 y 2017 y que se ubica en 25,7%. En el caso de los niños, una población mucho más vulnerable, es de 39,7%.

Pero el Indec mide la pobreza por ingresos, es decir, el dinero que ingresa al hogar y la capacidad de afrontar el pago de la canasta básica. La UCA también mide esto (a ellos les da 48,1%), pero hace hincapié, sobre todo, en la pobreza estructural.

¿Qué quiere decir? Que toma en cuenta factores más complejos, multidimensionales, como los definidos más arriba (alimentación, salud, agua corriente, etc).

¿Hubo mejoras? El conurbano bonaerense es consistentemente el lugar en donde se dan los peores indicadores, especialmente en los relativos a infraestructura. Sin embargo, si se observan las mediciones, hubo algunos repuntes en el área de saneamiento y salud.

En el 2016, el déficit en saneamiento era de  39,7 puntos y en 2017 pasó a 34,6. En salud, el quiebre significativo se da del 2015 al 2016: en el primer caso era un déficit de 34,2 y pasó a 26,8. Esto último se debe, en parte, al crecimiento de la AUH en estos años.

Como un destacado de la Ciudad de Buenos Aires, en 2016 el déficit en vivienda era de 11,7% y el año pasado fue de 5,4%.

Acá podés ver el informe completo.

Visualizaciones: Ignacio Ferreiro