Política y Justicia

El descargo de Cristina Kirchner: José López y la resbaladiza estrategia del "empleado infiel"

La defensa de la vicepresidenta en la Causa Vialidad deberá demostrar que el exsecretario de Obras Públicas cobraba sus indudables sobornos millonarios en divisa extranjera por cuenta propia y sin que nadie se diera cuenta ni hubiera controlado nada.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Cristina Kirchner

Cristina Kirchner, al salir este martes rumbo al Congreso para exponer su defensa a través de las redes sociales (Foto: Telam).

Fue un verdadero flash observar a Cristina Fernández de Kirchner reproduciendo el mohín de “revolear bolsos llenos de plata en un convento”, exageración gestual que se ha convertido en sinónimo mudo del nombre José López. Aunque sin hacerse cargo de responsabilidad personal alguna, claro, la actual Vicepresidenta dio por hecho de ese modo que durante la llamada “década ganada” hubo corrupción, y no de baja monta.

Al señalar los lazos amistosos del exsecretario de Obras Públicas con empresarios del riñón macrista que los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola decidieron borrar del relato acusatorio, CFK, lejos de minimizar el problema, lo agrandó hasta sus máximos extremos. Y puso a sus propios partidarios en un gran aprieto: los kirchneristas más fans ya no pueden decir que “esto es todo un invento”, como la propia jefa del movimiento no puede desembarazarse, al menos, de haber tenido a semejante bandido en las entretelas de su propia estructura gubernamental, nada menos que en la cúspide de donde se decidían las “obras que están transformando la Argentina”.

Nicky Caputo no mata Lázaro Báez. A lo sumo, empareja en un submundo muy oscuro a casi todos los actores de ese sector de las contrataciones estatales, dejando en evidencia que, debajo de la maldita “grieta” política, existía una dimensión clandestina de favores entre destacados habitués de ambos polos supuestamente irreconciliables.

Traslado de José López, ex número dos de Julio De Vido: que ya llevan contados 8 millones de dólares. Saliendo de la comisaria numero 1 de Gral. Rodriguez EL 14_06_2016Foto: Fabian Marelli
El traslado del ex secretario de Obras Públicas, José López. (Foto: archivo).

El traslado del ex secretario de Obras Públicas, José López. (Foto: archivo).

Para que todo este escándalo al fin y al cabo no la afecte, la defensa de Cristina deberá demostrar que estaríamos ante un típico caso de lo que se conoce como “teoría del empleado infiel”. Es decir, que José López cobraba sus indudables sobornos millonarios en divisa extranjera por cuenta propia y sin que nadie se diera cuenta ni hubiera controlado nada.

Dicha teoría, de rebote o por simple lógica, tendría en Julio De Vido al más directo perjudicado – o implicado- en la cadena ascendente de responsabilidades. López ya no sería el primer coimero de aquel equipo de Planificación Federal: el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime ya fue tres veces condenado por corrupto.

Es una madeja muy difícil de desenredar. De Vido, Jaime y López fueron funcionarios de confianza de Néstor Kirchner desde 1991, cuando asumió como gobernador santacruceño. Pasaron luego como equipo al gobierno nacional en 2003 y Cristina los heredó en 2007. Cuesta creer que López se moviera solito sin generar ninguna sospecha de nada durante tantos años en una estructura que se jactaba de un disciplinado verticalismo. Lo contrario, para ser tomado por cierto desde el punto de vista judicial, debe ser probado.

Acaso lo más curioso de todo, termine siendo que los principales aliados de CFK para esta “teoría del empleado infiel” sean la propia Fiscalía del caso y un alto referente de la oposición:

  • Luciani y Mola cortaron la eventual “cadena natural de mandos” al dejar fuera de la acusación a todos quienes fueron jefes de Gabinete de la expresidenta. Alberto Fernández (hoy Presidente), Sergio Massa (hoy virtual primer ministro), Aníbal Fernández (hoy ministro de Seguridad), Jorge Capitanich (hoy gobernador del Chaco) y Juan Manuel Abal Medina (hoy volcado a la actividad académica). Si los responsables de todos los ministerios -cuya misión es coordinar, firmar y controlar todo- están fuera de discusión, incluso como eventuales cómplices, el lazo CFK-López debería ser directo y demostrado con contundencia.
  • Miguel Ángel Pichetto (excandidato a vice de Mauricio Macri, hoy auditor General de la Nación) descartó la posibilidad de que “un gobierno se constituya como una organización delictiva”. Lo dice con conocimiento del terreno, además: como senador, fue la voz cantante del kirchnerismo en la Cámara Alta durante los mandatos de Néstor y Cristina, incluso para la presentación de cada obra presupuestada que debía contar con aprobación parlamentaria.

Sea como fuere, todo llegó mucho más lejos de lo que hubiera pretendido cada uno de sus protagonistas. Sobre todo en el caso de Cristina Kirchner, reconocer que hubo corrupción durante su mandato desdibuja, mínimamente, su imagen de líder omnipotente de su espacio político. Más allá de cualquier fanatismo, todo lo demás está por verse.

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