Brenda Uliarte, otra de las acusadas, parecía distante y esquiva; Gabriel Carrizo, el jefe de los vendedores de algodón de azúcar conocidos como “los copitos”, permaneció con gesto adusto durante la mayor parte de la audiencia.
El contacto con la gente
La expresidenta explicó que sus custodios tenían la instrucción de no obstaculizar su contacto con la gente cada vez que regresaba a su casa, en el barrio porteño de La Recoleta. En ese sentido, destacó que “sería absurdo” que le impidieran que firmara un libro, estrechara una mano o recibiera un beso. Pero destacó que en cuestiones de logística sí decidían con autonomía los custodios: “Si decían vamos por acá, íbamos por ahí”.
“De ella nada me sorprende”
La querella, a cargo de José Ubeira y Marcos Aldazábal, le preguntó si le había sorprendido que la por entonces líder de la oposición y hoy ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no repudiara el intento de magnicidio.
“Conociéndola como la conozco, desde que era muy joven, no me sorprende. No me sorprende nada de ella”, respondió.
Cristina Kirchner hizo hincapié reiteradamente en que la investigación fue incompleta y que sólo se centró en los autores materiales, y responsabilizó por ello no sólo a la jueza federal María Eugenia Capuchetti sino al “partido judicial”. “Puede ser que haya un mal juez de instrucción, pero eso fue avalado por las cámaras”, subrayó.
De la misma manera, tuvo una mirada muy crítica sobre el rol de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires: “hacía tareas de inteligencia sobre mi casa” el 22 de agosto de 2022, el día que el fiscal Diego Luciani concluyó su alegato en la Causa Vialidad, en la que finalmente fue condenada en primera instancia a seis años de cárcel.
“El fiscal Luciani contribuyó al clima de violencia de manera indubitable. (…) No fue un alegato; fue una actuación plagada de mentiras y adjetivaciones ante la falta de pruebas. La diatriba fue del 1 al 22 de agosto”, subrayó.
Al terminar su declaración, tras unas palabras finales en las que aseguró que vivió “una experiencia que no se le desea a nadie”, Cristina Kirchner se acercó y saludó a uno por uno a los jueces Ignacio Fornari, Sabrina Namer y Adrián Grunberg, quienes integran el tribunal.
En la audiencia también estuvo presente, junto a la fiscal Gabriela Baigún, la titular de la procuración especial sobre violencia contra las mujeres (UFEM), Mariela Labbozetta, quien también actúa en la denuncia de la ex primera dama Fabiola Yáñez contra el ex presidente Alberto Fernández por violencia de género.
Afuera, el apoyo
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Numerosos dirigentes políticos, sociales y artistas se acercaron a los tribunales de Comodoro Py 2002 para acompañar la declaración de Cristina Kirchner.
Entre ellos, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
También Wado de Pedro, Mayra Mendoza, Federico Achaval, Alicia Kirchner, Verónica Magario, Gustavo Menéndez, Mariano Recalde, Juliana di Tullio, Martín Sabatella, Oscar Parrilli, Eduardo Valdes, Andrés Larroque, Jorge Taiana, Germán Martínez, Rodolfo Tailhade, Vanesa Siley, Juan Grabois, Julián Álvarez, Julia Strada, Emilio Pérsico, Mónica Macha, Hugo Yasky y Sergio Palazzo, entre otros.