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Nueva etapa

El día en que el Gobierno entró en pausa y nadie sabía bien qué hacer

Después de la crisis del fin de semana, todavía no queda claro cómo va a seguir el gobierno del Frente de Todos. Las dudas del plan Batakis.
por Pablo Winokur | 06 de julio de 2022 - 19:25
El día en que el Gobierno entró en pausa y nadie sabía bien qué hacer

La Casa Rosada vacía (Archivo - A24.com)

El Gobierno entró en pausa. Alberto suspendió su agenda formal. La suspendió el lunes, el martes, el miércoles. Apenas algunas reuniones protocolares, la promulgación del alivio fiscal -en foto con Massa-, la jura de Batakis (sin declaraciones) y una foto con una gobernadora aliada. Es la imagen de un Presidente ausente; vale ponerlo en mayúscula aunque la Real Academia Española diga lo contrario.

Cristina Kirchner se llamó a silencio después del sábado. No hubo pronunciamiento explícito sobre la designación de Batakis. Todos suponemos que la acepta; todo suponemos que la quiere porque era parte del staff de Wado de Pedro (uno de los líderes de la Cámpora, debajo de Máximo). O porque en los últimos años integró equipos con dirigentes cristinistas. Pero lo suponemos, nadie lo puede asegurar.

Hablaron sus leales: Hugo Yasky, Teresa García, Gabriel Mariotto. Todos valoraron sus capacidades técnicas. Pero no hubo un aluvión de apoyos. Tampoco hubo rechazos; no es poco en este contexto.

El resto del peronismo se mantiene cauto. Massa -golpeado el fin de semana, cuando parecía que se quedaba con todo- fue a la asunción de Batakis y aplaudió. Los gobernadores se juntaron en Formosa y dejaron trascender que tenían buena relación con la nueva ministra, que se encargaba de la articulación económica con las provincias. Pero no hubo un documento contundente de apoyo. Quieren que el apoyo lo den Cristina y Alberto.

La CGT también muestra disidencias. “Hay una crisis política que profundiza la crisis económica”, planteó Jorge Sola, secretario de prensa de la central de trabajadores. Van a marchar al Congreso a pedirle “a todo el arco político la necesidad de una urgente revisión de lo que se viene haciendo para lograr encarrilar la situación económica", planteó Sola. Una manera elegante de no ir a Plaza de Mayo.

Batakis se tomó tres días para armar su equipo. Mientras tanto no hay definiciones económicas. Nadie sabe qué precios ponerle a las cosas; no hay precios, no se sabe qué va a pasar con el dólar, si la nueva ministra va a seguir con el acuerdo con el FMI, ni qué va a pasar con las tarifas energéticas, si va a haber retenciones o si le van a poner plata en el bolsillo a la gente. Mucho menos cómo se resuelve la crisis del gasoil.

Por las dudas, todos se cubren y aumentan; el Gobierno no dice nada. Y si dijera, nadie le creería.

Todos quieren saber qué quiere Cristina, que tiene el poder de fuego. Porque mal que mal es la que tiene los votos, aunque sean cada vez menos. Y en el conurbano le garantiza un triunfo a cualquiera. Y nadie quiere perder. Una especulación táctica sin mucho sentido de futuro.

El viernes Cristina habla desde el Calafate. Quizás ahí se empiecen a ver las primeras pistas del futuro. Faltan todavía unos días: un tiempo eterno para un país que no encuentra el rumbo.

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