Como lo es la oposición en la Argentina con los “ventajita” Massa, o el “traidor” Pichetto o el peronismo “racional” que se deja llevar por “las locuras de Cristina”. En el fondo, a Macri lo fastidia que le digan una cosa y hagan otra. Pero así es la política.
Y una duda que se abre: ¿Habrá pronunciado Macri realmente la expresión “actividad económica depredadora”? ¿Habrá mencionado las “prácticas desleales en comercio”? ¿Habrá tenido en cuenta el impacto que podía tener el uso de una palabra u otra en la relación bilateral con otros países? Detalles a los que Macri no suele prestar demasiada atención.
Acá se juegan muchas cosas a la vez.
Trump está en conflicto con la mayoría de los países del G20. Con China por las tensiones en torno al comercio internacional; está en conflicto con la Unión Europea por cuestiones vinculadas a aranceles y –fundamentalmente- por el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Arrastra los históricos problemas con Rusia y suspendió su reunión bilateral con Putin por las tensiones con Ucrania.
La Argentina necesita a Trump y a los Estados Unidos porque es su máximo respaldo en la región y frente al FMI en un momento económico muy complicado. Pero a la vez, la Argentina pregona las ventajas del “multilateralismo”, es decir el diálogo político (y económico) entre todos los países sin polos de liderazgo definidos.
La Argentina no puede desairear a Estados Unidos. Pero a la vez, de acuerdo a esta postura “multilateral” no puede ofender a China (ni a los millonarios desembolsos que promete el gigante asiático y que se materializarán el domingo en las reuniones entre Macri y Xi Jinping con la firma de casi 40 convenios).
No puede ofender tampoco a la Unión Europea, pata fundamental para el ingreso a la OCDE, una de las mecas internacionales a las que Macri quiere que la Argentina acceda.
Francia y China hoy sellaron un acuerdo en que se comprometen a “asegurarse de que el cambio climático no siga avanzando”, según explicó António Guterres, secretario general de Naciones Unidas en conferencia de prensa. En definitiva, más allá del acuerdo concreto, una excusa para aliarse contra Estados Unidos.
El desafío de la diplomacia argentina fue durante todo el
proceso de la presidencia del G20 el de encontrar carriles de diálogo en este
mar de conflictos cruzados. Hasta ahora, todos le dijeron a Macri que “sí”, le
decían lo que quería escuchar… Palabras lindas.
Hoy Trump aparece con el primer desaire. Habrá que ver si se trató de una simple chicana pseudo-criolla o si esta diferencia pone en peligro los acuerdos que tan trabajosamente enebró la diplomacia argentina durante este año.