Las cuatro medidas que acordaron el FMI y el Gobierno
Uno de los ejes de trabajo será el desarrollo de los mercados de capitales y del financiamiento hipotecario. Según explicó Kozack, la intención es ampliar las fuentes de crédito disponibles, facilitar el acceso a recursos para las empresas y las familias y promover la inversión privada, además de contribuir al fortalecimiento de la demanda interna.
La segunda iniciativa apunta a introducir una mayor flexibilidad en el mercado laboral para incentivar la contratación en el sector privado. Para el organismo, este aspecto será determinante para que la recuperación económica se refleje también en una mejora del empleo. “Esto será realmente importante para garantizar que los beneficios del crecimiento se traduzcan en puestos de trabajo”, sostuvo la vocera.
El tercer punto contempla avanzar en la ejecución de las concesiones de infraestructura recientemente adjudicadas. Aunque la representante del Fondo no precisó cuáles son los proyectos comprendidos, remarcó que su desarrollo integra la agenda acordada para impulsar la actividad económica.
Por último, el entendimiento incluye medidas para facilitar la puesta en marcha de inversiones estratégicas amparadas por el RIGI. Kozack indicó que, hasta el momento, se aprobaron proyectos por más de US$ 70.000 millones bajo este régimen de incentivos.
La ejecución de esas iniciativas, junto con las obras de infraestructura concesionadas al sector privado, constituye uno de los componentes de la estrategia para ampliar la inversión y consolidar el crecimiento.
El FMI destacó los resultados económicos y el nivel de reservas
Kozack sostuvo que la Argentina debe mantener las políticas que permitieron estabilizar la economía y, al mismo tiempo, extender sus beneficios. En ese sentido, consideró que la disciplina macroeconómica, acompañada por reformas orientadas a la inversión, el financiamiento y el empleo, puede contribuir a un crecimiento más sostenido y duradero.
"Argentina debe mantener el rumbo con políticas sólidas y, al mismo tiempo, ampliar los beneficios alcanzados", señaló Kozack. "La prudencia macroeconómica sostenida, junto con reformas que respalden la inversión, el financiamiento y la creación de empleo, debería ayudar a la Argentina a fortalecer su resiliencia y alcanzar un crecimiento más sólido y duradero con el tiempo", concluyó.
Esta semana, los equipos técnicos del FMI y el Gobierno alcanzaron un acuerdo sobre la tercera revisión del programa vigente. El organismo valoró los resultados obtenidos pese a un escenario internacional más complejo y destacó que las reservas internacionales netas superaron en US$ 4.000 millones la meta establecida para fines de junio.
Además, señaló que continuará el trabajo para fortalecer las reservas y mejorar el acceso al financiamiento externo. En el marco del acuerdo, las autoridades argentinas se comprometieron a mantener abierta la posibilidad de recurrir a los mercados internacionales de capitales cuando las condiciones lo permitan, así como a activar líneas de crédito contingentes si fuera necesario.
El Fondo también indicó que se mantendrán los esfuerzos para extender los plazos de vencimiento de las obligaciones financieras, con el objetivo de mejorar el perfil de financiamiento del país.
La meta fiscal para 2026 y 2027
En materia fiscal, el acuerdo técnico ratifica que el equilibrio de las cuentas públicas seguirá siendo el principal ancla del programa económico.
El Gobierno se comprometió a alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026 y a sostener una meta similar durante 2027. Las proyecciones están contempladas en el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso, que todavía debe ser debatido.
Por otra parte, el FMI planteó la necesidad de mejorar la administración de la liquidez y fortalecer la transmisión de la política monetaria. También hizo referencia a la importancia de acompañar la remonetización gradual de la economía con una expansión prudente del crédito.
De esta manera, el organismo busca que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una mayor disponibilidad de financiamiento, un incremento de las inversiones y una recuperación de la actividad que pueda sostenerse en el tiempo.