- “Los riesgos siguen siendo elevados, aunque se han vuelto más equilibrados tras acciones audaces para restablecer la estabilidad”.
- “Las condiciones externas podrían volverse menos favorables y la recesión actual podría volverse más prolongada, alimentando tensiones sociales y complicando la implementación del programa”.
- “Deben continuar los esfuerzos para garantizar una distribución adecuada de la carga y generar consenso para la reforma, dado el frágil panorama social y político”.
- “Los retrasos en la obtención de la aprobación del Congreso de los paquetes fiscal y estructural también podrían obstaculizar los esfuerzos de estabilización”.
- “Se podría requerir que se tomen fuertes medidas compensatorias bajo el control del Ejecutivo, según sea necesario, para asegurar todos los objetivos del programa”.
El Gobierno se esfuerza en contar que la relación con el FMI va sobre ruedas. Y es cierto que en todos los tramos de ese informe, el Fondo elogia el esfuerzo que hizo la Argentina para hacer un rápido ajuste, lograr el equilibrio fiscal y bajar la inflación.
El problema es que las luces verdes (los elogios) son por logros transitorios que en cualquier momento se pueden esfumar, mientras que las advertencias son sobre problemas estructurales que no están ni de cerca de encontrarse en vías de solución.
Quizás el mejor ejemplo de esto es el último punto: el FMI advierte que si no se mejora la estructura parlamentaria, el Ejecutivo tendrá que tomar “fuertes medidas compensatorias”. ¿Tendrá en unos meses este gobierno el respaldo político para profundizar el ajuste si la reactivación no llega rápido?
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El Gobierno se esfuerza en resaltar la buena relación con el FMI. Sin embargo, se acumulan las advertencias del organismo (Foto: archivo).
La Ley Bases y un parto complicado
Esta semana, el Gobierno va a tener su Ley Bases. El oficialismo quiere que el tema se debata en comisión el martes 25 y que la sanción definitiva se dé el jueves 27.
Creen que no es una discusión demasiado complicada porque solo se puede votar para aceptar o rechazar los cambios del Senado; no se puede agregar ni sacar una coma. Debería ser sencillo, aunque la falta de expertise libertaria suele complicar las cosas.
El oficialismo ya definió a grandes rasgos qué quiere hacer:
Prioridad número 1: insistir con los cambios en Ganancias (bajar el mínimo no imponible; es decir, aumentar la cantidad de gente que paga) y la baja de Bienes Personales.
Definición secundaria: insistir con las privatizaciones de Aerolíneas Argentinas, Correo Argentino y otras que sacó el Senado. Aunque va a ser declamativo. Si sale, buenísimo; pero si no sale, está todo bien. Hay un plan B para eso: discutirlo más adelante con una ley puntual. Algo parecido pasa con la eliminación de la moratoria.
Tres: los cambios que votó el Senado para el Régimen de Grandes Inversiones (RIGI) los van a mantener. Fue parte de un acuerdo con los senadores que quieren respetar.
¿De dónde van a salir los votos? La baja del mínimo no imponible era un pedido clave de los gobernadores. En muchos casos, habían atado su apoyo a la Ley Bases a que se reimplementara ese impuesto. La no aprobación podría poner en riesgo todo el sistema de alianzas que llevó a la sanción de la norma.
La baja del impuesto a los bienes personales es una necesidad del Gobierno para que el blanqueo que se propone en el mismo pacto fiscal sea exitoso: nadie va a blanquear nada si tiene que pagar en la Argentina un impuesto altísimo al patrimonio.
“En bienes personales no deberíamos tener problemas. Si ya lo votaron antes en Diputados, ¿por qué no lo votarían ahora?”, planteó uno de los principales negociadores del oficialismo en la Cámara.
GANANCIAS DEBATE
Ganancias y Bienes personales, el debate que se viene en Diputado en el marco de la Ley Bases (Foto: archivo).
El problema aparece en Ganancias. El oficialismo, para insistir, necesita los votos radicales. Rodrigo de Loredo, el jefe de bloque, dijo al principio que podía garantizar 14 votos; era suficiente. Pero después lo recortó a 9, y tampoco puede garantizarlos. El viernes sacó un tuit en que planteaba que el Gobierno tenía que pedirles que votaran y ellos iban a acompañar. Está en veremos.
El tema es que los principales beneficiarios de ese impuesto son los gobernadores. El 60% de la recaudación se coparticipa. Los radicales de las provincias, en muchos casos, son opositores al gobernador. La pregunta lógica de muchos de los diputados es: “¿Por qué voy a regalarle al gobernador estos fondos y pagar el costo político de votar un aumento de impuestos que después van a financiar su propia campaña?".
En el oficialismo reconocen la debilidad. Por eso se está intentando forzar algún tipo de entendimiento con gobernadores peronistas. En la votación anterior, 132 diputados votaron a favor y 113 diputados en contra. Todo indica que los votos están.
El Gobierno sigue repartiendo convenios, obras y promesas varias que en muchos casos chocan con los problemas de gestión. Si no, pregúntenle a Jaldo, que anunció chocho que le iban a remodelar el aeropuerto provincial, pero la promesa quedó en veremos: el organismo que tiene que firmar la autorización para arrancar la obra no logra completar su directorio con tantas idas y vueltas en el Gabinete.
Milei y su imagen
Milei sigue sosteniendo al Gobierno en su buena imagen. Todavía no queda claro cuánto más va a durar ese tiempo de prosperidad.
Una encuesta de la consultora Opina Argentina pone luz sobre esta situación. Hizo un seguimiento mensual de los últimos tres presidentes electos en la Argentina.
- Milei tiene 55% de aceptación y solo bajó 3 puntos desde que asumió.
- A seis meses, de asumir Macri tenía 61%.
- Alberto tenía 71% de imagen positiva en junio, en plena pandemia.
Los libertarios festejan cada buen dato en las encuestas y construyen el mito de la invulnerabilidad en la opinión pública de su líder. Pero ya otros presidentes tuvieron la misma popularidad y ya sabemos cómo terminaron Macri y Alberto.
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Evolución de imagen de los tres úlltimos presidentes (Foto: Opina Argentina)
Milei sigue fuerte en imagen porque todavía está cumpliendo su principal promesa de campaña: bajar la inflación. El tema es que en junio esa tendencia se puede complicar:
- La inflación mayorista de mayo fue más alta que en abril. Ese dato en general proyecta los precios del mes siguiente.
- Los relevamientos privados de proyección de precios dicen que en la primera quincena de junio, los aumentos escalaron respecto a mayo.
- Los supermercados mayoristas están recibiendo aumentos desde las industrias, lo que anticipa movimientos hacia arriba en junio.
- Ya no está el efecto de las prepagas, tirando para abajo todo el índice.
- La escalada del blue y los dólares financieros algo pueden pesar en la ecuación.
El consumo sigue derrumbado
En abril, las ventas en supermercados cayeron 17,6%; en shoppings, 23,8%; y en mayoristas, 21,2%.
Un informe que elaboró la Cámara de Autoservicios Mayoristas (CADAM) muestra que las ventas en el sector disminuyeron 6% en un mes y se advierten cambios en el consumo que parecen haber llegado para quedarse:
- Búsqueda de marcas B.
- Postergación de compra de productos no esenciales.
-
Baja en ventas de postres, yogures, dulces, chacinados y bebidas.
- Suba en productos para cocinar (“claramente se está cocinando más para ahorrar en productos elaborados”).
- Consumo esencial en el rubro limpieza (lavandina, detergente y no mucho más).
- Las compras son de menor cantidad de unidades por ticket y menor frecuencia de compras.
Milei y el Pacto de julio
Como pasó en marzo, cuando las cosas empiezan a complicarse, Milei vuelve a ofrecer una mano a sus adversarios. Dice que ahora sí se va a firmar el “Pacto de mayo”; que será en julio en Tucumán.
Además, insiste en que va a crear el “Consejo de Mayo” con un representante de gobernadores, uno de diputados, uno de senadores, un gremialista y un empresario. Un absurdo político pensar que todos ellos se van a poner de acuerdo para elegir a un representante en esa mesa.
El FMI está pidiendo solidez política para implementar un programa económico imposible. Se lo está pidiendo a un gobierno que reniega de la política y cuyo líder parece más interesado en pasear por el mundo recibiendo premios imaginarios que en solucionar los problemas diarios de los argentinos.
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