El sindicalismo combativo, todavía fragmentado, espera a la CGT, y el Gobierno gana tiempo | A24
MarchaFederal

El sindicalismo combativo, todavía fragmentado, espera a la CGT, y el Gobierno gana tiempo

Qué pasa. Al sindicalismo combativo le pasa, a trazos gruesos, lo mismo que al peronismo. El ala que está fuera de la CGT, y hegemonizada por las dos CTA, atraviesa una fragmentación que ni siquiera la Marcha Federal del viernes pudo disimular. Con ese panorama se encaminan a un paro general al que esperan sumar a la central, que tiene sus propios tiempos. Pero las divisiones persisten y el Gobierno sabe capitalizar esa dispersión.

Fotos. El desfase entre las distintas corrientes sindicales quedó en evidencia con el anuncio de un paro el viernes 8 de junio. Las dos centrales de la CTA, a cargo de Hugo Yasky y Pablo Micheli, lanzaron la fecha y esperan presionar, así, a la CGT, donde están los gremios de transporte (la llave para garantizar el éxito). Pero ni siquiera los estatales de ATE están de acuerdo. Y el triunvirato se mueve a su propio ritmo.

La agenda. En la cuenta regresiva para su desarme, el triunvirato cegetista tiene en agenda una reunión, el martes, con el jefe del bloque de senadores del PJ, Miguel Pichetto. Y el jueves va a reunir a su Consejo Directivo para anunciar la fecha de un paro. ¿Coincidirá con el de las CTA? ¿Podrá garantizar la CGT que se plieguen gremios de transporte como la UTA (colectivos) y la Unión Ferroviaria? El final todavía es incierto.

Internas. Si bien el espectro sindical combativo se adelantó a poner una fecha, podría acomodarse finalmente al calendario cegetista. En el ecosistema de las CTA hay, sin embargo, otros asuntos que atender. “Yasky y Micheli tiraron lo del paro para ‘primerear’ la movida de la Marcha Federal”, dijeron a A24.com desde ATE, donde su jefe, Hugo “Cachorro” Godoy, desconoce la conducción de Micheli. Y avisaron que la medida de fuerza de los estatales se va a hacer junto a la CGT “en la segunda quincena de junio”.

¿Cómo se entiende? La CTA Autónoma está dividida y va a tener elecciones el 8 de agosto. Godoy desconoce a Micheli como conductor y apunta a destronarlo del sillón de mando. “Yasky y Micheli están jugando juntos y, si bien dijeron eso, no tuvieron nada que ver con la movida de la Marcha Federal -apuntaron los estatales a este portal-. ‘Cachorro’ fue uno de los convocantes, y nosotros tenemos relación con Schmid y las organizaciones sociales, y desautorizamos a Yasky y Micheli. Por eso ellos dos no hablaron en el acto”. Gráfico.

Qué va a hacer el moyanismo. Como actor protagónico del polo sindical “pan peronista”, Pablo Moyano prefiere la nueva corriente sindical antes que a la CGT. “Para él es una etapa terminada con esta conducción”, avisan desde Camioneros. Por eso manda a Omar Pérez a las reuniones de la central. Lo suyo es, hoy, la política de base: el lunes, por ejemplo, dará una señal de fuerza durante la convocatoria al paro que van a hacer las regionales cegetistas.

La cuña oficialista. Atento al “fuego amigo”, el Gobierno aprovecha para dividir al espectro sindical y ganar tiempo. Tiene, todavía, el buen vínculo en la provincia de Buenos Aires con el Movimiento Evita y sus satélites a través de la asistencia social. Una relación sobre la que pusieron el foco dirigentes sin preocupación por las formas como Luis D’Elía, que criticó al Evita y la CTEP por no participar de la movilización del 25 de Mayo en rechazo al FMI.

Lo mismo corre para la convivencia aceptable del Ministerio de Trabajo con gremios “amigos” como la UTA,  la UOCRA y UPCN, o sea, los “Independientes” que supieron mantenerse fuera del combate cuerpo a cuerpo con el Gobierno.   

Cuenta regresiva. Más allá del internismo en las CTA, las dudas en la CGT y la posición dura de Moyano, el estado de ánimo general podría terminar en la germinación de un paro conjunto. La organización vence al tiempo. Por lo menos hasta que empiece el Mundial.