Es una advertencia sobre la violación en que suelen caer casi todos los partidos políticos y candidatos que intentan posicionarse, sin pagar la publicidad correspondiente y generando un desorden visual que en muchos casos, termina perjudicando la actividad privada.
Las quejas incluyen a empresas de grandes marcas como Carrefour o Netflix, que pagan publicidad para figurar en esos paneles y sus afiches terminan siendo tapados por los políticos en campaña.
"La campaña denunciando la violación del espacio publicitario se hace en cada año electoral y le ponemos la banda roja que dice 'este político roba espacios publicitarios' para indicar que cuando viene el proceso electoral no pueden utilizar elementos publicitarios en forma ilegal", señaló a A24.com una fuente vinculada al sector de publicidad en la vía pública.
Y agrega: "Es un contrasentido: piden el voto para representar a la gente y perjudican a un mercado como la industria y empresarios que pagan por esos espacios y ven tapados cada noche sus productos por los afiches clandestinos de los políticos", señalaron.