Muchos en el gobierno mostraron un grado de soberbia alarmante, creen que la historia comenzó con ellos. Lo curioso es que el macrismo extremo que tanto critica al kirchnerismo fanático no logra comprender que esas reacciones violentas, autoritarias, enojándose con el periodismo crítico y viendo fantasmas en dirigentes sociales son exactamente las mismas que tenía el gobierno anterior. En el fondo, se parecen mucho porque los extremos se terminan uniendo.
Nunca voy a olvidar un día que llovía sin parar durante varias horas en la provincia de Buenos Aires. Se empezó a inundar Pilar y Luján. Esa noche estábamos contando en Intratables que el gobernador Daniel Scioli se había ido a jugar un partido de futsal en la cancha del club Hebraíca, en Pilar.
¿Qué hizo Scioli? Enloqueció, se brotó, llamó al programa de televisión y empezó a insultar a cada uno de los periodistas utilizando la misma expresión que el diputado macrista Fernando Iglesias: "Es una opereta del periodismo".
El poder, lamentablemente, enloquece a la gente que no está preparada y te hace ver enemigos, fantasmas, complots en cualquier lado. Y si al poder le sumás una importante dosis de fanatismo, entonces oficialmente estás en el horno.