ver más
historias

El Gabinete de Alberto anticipa tensiones entre el pragmatismo y la ideología

por Mariano Obarrio | 14 de noviembre de 2019 - 06:01
El Gabinete de Alberto anticipa tensiones entre el pragmatismo y la ideología

Las definiciones del gabinete de Alberto Fernández comenzarán la semana próxima. El presidente electo esperará al regreso de Cuba de Cristina Kirchner, el domingo 17, para evitar discrepancias. Si bien existen nombres y vetos de la ex presidenta, el diseño final del equipo determinará, según los borradores de hoy, que habrá tensiones entre el pragmatismo económico y el dogma, la ideología y el populismo.

Luego de la crisis en Bolivia y el exilio de Evo Morales en México, Fernández evalúa que encontrará un escenario en el que quedará como casi único líder del progresismo en América latina: salvo el suyo, casi no quedarán gobiernos de centroizquierda en la región.

Instrumentará un discurso alineado al populismo, pero los nombres que trascienden anticipan muchas políticas que combinarán ortodoxia y heterodoxia.

Además, definió que tendrá buena relación con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, clave para la negociación de la deuda, y con Alemania, Francia y con todos los países de América latina, incluso con Brasil pese a la hostilidad de Jair Bolsonaro. La mayoría de esos gobiernos no son de izquierda.

Pero puertas adentro ayer les dio a los movimientos sociales un mensaje de aliado político: “Lo que viene es el gobierno de ustedes”.

En sus nuevas oficinas de la calle Encarnación Ezcurra al 300, en Puerto Madero, comenzó a evaluarse el desdoblamiento de la economía, pero esta vez en sólo dos grandes ministerios.

Si bien se habla de unificar economía, comenzó a trascender que Matías Kulfas dirigiría un ministerio orientado a la Producción y la economía real, mientras que Guillermo Nielsen se haría cargo de Hacienda y Finanzas: la negociación de la deuda.

Todos los “albertistas” aseguran que “no hay nada definido” en el gabinete. Estas indefiniciones demoran la transición con el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, parecen confirmados Santiago Cafiero como jefe de Gabinete, Felipe Solá como canciller, Daniel Arroyo en Desarrollo Social y Claudio Moroni como titular de Trabajo.

Juan Manuel Olmos podría ser secretario general de la Presidencia y Juan Pablo Biondi vocero presidencial. En forma sugestiva la división de las oficinas del séptimo piso de Puerto Madero tiene cuatro compartimentos: el de Alberto Fernández, el de Cafiero, el de Olmos y el de Biondi.

El economista Miguel Pesce sigue siendo favorito para el Banco Central. María Eugenia Bielsa se afirma como ministra de Vivienda y Ambiente. Muchos ministros de ambiente provinciales reclaman que ésta área vuelva a ser ministerio como lo fue con el ahora secretario, Sergio Bergman.

El intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, suena con fuerza como ministro o secretario de Infraestructura. Se le reconocería así su gestión de obras en el municipio. Está por verse si Florencio Randazzo asume en un área de Transportes.

Un gran debate interno radica en torno al número de ministerios. No quieren llegar a los 22 que creó Macri en 2015 ni ser el gabinete más numeroso de América. La idea bajar de los 16 que dejó Cristina Kirchner aquel año. Un buen número sería 15.

En esa ingeniería está involucrado Gustavo Béliz, que será secretario o ministro de Planificación Estratégica con la estructura que dirige ahora el vicejefe de gabinete, Andrés Ibarra, que incluye lo que fue el Ministerio de Modernización. Desde allí haría una reforma del Estado.

Por eso se revisan ahora las nuevas “creaciones” como el Ministerio de la Mujer que ocuparían Victoria Donda, Malena Galmarini o Dora Barrancos.

Está casi confirmado que Nicolás Trotta sería ministro de Educación y Jaime Persik secretario de Política Universitaria. Trotta es rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y dirige los equipos técnicos de Alberto Fernádnez.

Persik preside el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad Nacional de Hurlingham, y es cercano al intendente Juan Zabaleta.

Vilma Ibarra, de confianza de Fernández, estaría al frente de la Secretaría Legal y Técnica y su subsecretario sería Gonzalo Ranova. La posible ministra de Justicia, Marcela Losardo, podría avanzar en la unificación de todos los fueros penales (Penal Federal, Penal Económico y Penal Ordinario) para diluir el poder de los jueces de Comodoro Py.

Diego Gorgal se perfila como ministro de Seguridad y Beliz impulsa la creación por ley de un Consejo de Seguridad con todas las provincias.

Algunos trascendidos indican que Cristina Kirchner vetó a varios nombres: Martín Redrado, Diego Bossio, y Mirtha Tundis, entre otros.

En cambio, Fernández busca congeniar entre pragmatismo e ideología. Luego de la caída de Evo Morales en Bolivia, y del posible triunfo de Luis Lacalle en el ballotage de Uruguay, el 24 de noviembre, la región quedaría casi sin gobiernos de centroizquierda, excepto México y Venezuela.

Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia tendrían así gobiernos alineados con Estados Unidos.

¿Será el único líder del progresismo en América latina? En el peronismo histórico no comulgan con el Grupo de Puebla. La CGT y los gobernadores no aceptan el liderazgo virtual del dirigente chileno progresista Marco Enriquez Ominami.

Tras la crisis boliviana, el presidente electo se vio obligado a defender las posturas políticas del Grupo de Puebla (líderes sin gobiernos) y a denunciar un golpe de Estado. Fue la peor noticia para Fernández: contradijo su necesidad de congraciarse con Donald Trump para negociar conflictos como el FMI y la deuda privada.

Cercado por el progresismo, criticó el apoyo de los EE.UU. a la caída de Evo Morales. Los números de la economía y el dogma ideológico. Esa es la contradicción más grande que tendrá Fernández dentro y fuera de su país

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Política