El concepto fue ratificado por el Presidente en su mensaje, en el que pidió la "responsabilidad individual" de cuidarnos como única manera de bajar los contagios.
La Casa Rosada no tiene respuestas a la pregunta de los 45 millones de argentinos, como no la tiene ningún país ni gobierno del mundo.
Problemas en la implementación del cepo
Un equipo económico fragmentado. Las diferencias entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, sobre cómo frenar la sangría de dólares de las reservas del BCRA terminó con un anuncio paralelo de aumento de impuestos para controlar la compra de dólares.
Apuntó no solo a controlar a los fondos de inversión que quieren retirarse del país -según admitió el vicepresidente segundo del BCRA, José Carrera-, sino a la presión diaria que meten los pequeños ahorristas de clase media que ven caer sus ingresos.
La medida hasta alcanzó a los beneficiarios de planes sociales como el IFE, que terminaron usando los $10.000 que recibían de ayuda del Gobierno para comprar dólares -desde las mismas cajas de ahorro abiertas por el propio Estado- para ganarle unos pesos a la crisis por la pandemia.
La interna en el gabinete económico -como había anticipado A24.com semanas atrás- persiste entre los distintos referentes del Gobierno, en un clima de incertidumbre similar al que se vivió durante el gobierno de Mauricio Macri durante la gran devaluación de abril de 2018. Con medidas esporádicas para intentar apagar el incendio e distintos flancos.
Semanas antes, Guzmán se quedó con la Secretaría de Energía que hasta ese momento controlaba el economista amigo de Alberto, Matías Kulfas, que tiene a cargo -junto a Cecilia Todesca, la reactivación económica desde el Ministerio de Desarrollo Productivo.
Pero las nuevas restricciones al dólar parecen poner más nafta al fuego de la crisis económica, con empresas que están produciendo a menos de la mitad de sus capacidades por el coronavirus, pero que además no tienen hoy precios de insumos, en su mayoría importados.
Ante las diferencias entre ministros, la vocera mediadora más clara de Alberto en temas económicos sigue siendo la vicejefa de Gabinete.
Todesca salió por pedido de Alberto y del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a corregir los huecos o errores de comunicación de la Casa Rosada. Así, en varias entrevistas destacó la importancia de "cuidar las reservas para crecer y generar empleo" y sostuvo que, de lo contrario, "se pierde la capacidad que tiene el Estado para promover la producción y la generación de trabajo".
Como bombera, Todesca también intentó llevar calma a las empresas que, con la medida del BCRA, anunciaron que dejaban de producir y vender en el mercado local porque se vieron obligadas a defaultear sus deudas en dólares y refinanciarlas.
“Los importadores tienen garantizado el acceso al mercado de cambios más allá de las medidas regulatorias dispuestas esta semana", aseguró la vicejefa de Gabinete en una entrevista. Además, aclaró que "los precios en la economía argentina que tienen que ver con componentes importados se pagan al tipo de cambio oficial".
Problemas con los ATP e IFE (que es la mejor herramienta para dejar a la gente en casa)
El Gobierno confirmó que intentará contener la crisis económica con el IFE y los ATP hasta diciembre para evitar la caída de más empresas y comercios y empleos. Pero al mismo tiempo, admitió que eso no puede ser eterno.
Mientras tanto, Guzmán habla de un plan económico con reactivación en el Presupuesto y sin esos subsidios del Estado para cuando pase la pandemia.
El mayor desconcierto es que ni el Gobierno sabe cuándo va a terminar la pandemia, justo en el momento en que ni siquiera está claro si la Argentina se encuentra en el pico de contagios o muertes o si subirán aún más en los próximos meses.
Como horizonte económico, la Rosada apuesta a los ingresos de dólares por exportaciones del campo para marzo. De ese modo, tiene como objetivo aflojar la presión sobre la divisa para estabilizar el mercado de cambio y por ende, la presión sobre los precios locales y la inflación.
¿Como financiarán la reactivación? Un 40% con endeudamiento (emisión y canjes de bonos en pesos -moneda local) y el 60% restante con emisión de pesos del Banco Central. El presupuesto estimado es de 18.000 billones de pesos.
Si no afloja la pandemia, admitió Todesca, no se podrán seguir financiando esos planes sociales y el Gobierno tendrá que “sacar un conejo de la galera”. Otro desconcierto.
Conflicto en puerta por el reclamo de paritarias
El ministro de Trabajo, Claudio Moroni confirmó que esta semana convocará a gremios estatales para empezar a discutir las paritarias de empleados públicos.
No obstante, admitió que la pandemia cambió el eje de los planes del Gobierno y que debió demorar la convocatoria a una ley para crear el Consejo Económico y Social porque se dificultaron las reuniones presenciales por los contagios.
Mientras, esta semana empezaron las discusiones en distintos sectores privados para redefinir los salarios en medio de la pandemia.
Desde la CGT aclaran que el principal objetivo hoy es sostener a las empresas y las fuentes laborales ante el masivo cierre de comercios, pymes y la perdida de más de 200 mil empleos en los últimos 3 meses.
El Gobierno realiza estimaciones a partir de una inflación proyectada del 32%, y esa sería la base para futuros acuerdos salariales.
¿Un "gobierno grogui"?
Como si esto fuera poco, el ex presidente Eduardo Duhalde volvió a arrojar más leña al fuego. “Alberto Fernández está grogui como De la Rúa”, afirmó dos semanas después de haber encendido la llama de las denuncias de complot contra el Ejecutivo por un supuesto golpe de estado militar. Luego, terminó desdiciéndose ante las críticas que recibió del oficialismo y de la oposición y admitió que fue víctima de un “episodio psicótico por la cuarentena”.
Grogui significa: “Vacilante, tambaleante, abobado, zombi". La frase del ex presidente se produce, además, una semana después de que Fernández quedara al tope de las noticias con las protestas de la policía bonaerense que llegaron hasta Quinta de Olivos -con el jefe de Estado en su interior- por un reclamo de aumento salarial que mezcló un debate ideológico dentro y fuera del propio Gobierno.
Alberto salió al cruce de Duhalde y advirtió que “no hay que darle importancia". "Si de alguien no me parezco es a De la Rúa”, dijo. Pero se quejó de las críticas en los medios como “fake news”, que lo muestran como un gobierno perdido, radicalizado y enfrentando con el principal dirigente opositor.
La grieta en clave electoral con Juntos por el Cambio en el Congreso por el proyecto de reforma judicial y la liberación de Lázaro Báez; la crisis sanitaria y la económica. Ante todo, Alberto apuntó a las fake news. Otro sello kirchnerista.