Emocionante

Grimson: “Después de 4 años de macrismo ¿quién ganó en la Argentina además de un grupo de timberos con las Lebacs y las Leliqs?”

Grimson: “Después de 4 años de macrismo ¿quién ganó en la Argentina además de un grupo de timberos con las Lebacs y las Leliqs?”

“No es que nosotros seamos buenos, sino que los demás son mucho peores”. Alejandro Grimson retoma la frase de Perón. En su estudio de Villa Crespo, este doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia sostiene que esa afirmación “se comprobó históricamente”. Y lanza la pregunta: después de 4 años de macrismo ¿quién ganó en la Argentina además de un grupo de timberos con las Lebacs y las Leliqs?. “Nunca fui antiperonista y no soy peronista”, le dice a A24.com el autor de ¿Qué es el Peronismo? (Siglo XXI Editores), un trabajo que recorre el misterio del movimiento político y social que atraviesa el pasado y el presente de la Argentina. ¿Es tan inentendible como lo pintan? ¿Qué constantes esconde en sus entrañas? ¿Por qué es tan querido y odiado tan visceralmente?

En una época en que el Partido Justicialista es el epicentro una vez más de las incógnitas que deberán resolverse de cara a las elecciones presidenciales, resulta provechoso hablar con quien estudió sus distintas etapas y particularidades.

Grimson vuelve a traer otra frase del “General”: “Los peronistas somos como los gatos. Mientras nos peleamos nos estamos reproduciendo”. Y si uno ve el proceso histórico, esa frase “no se verificó en 1973, en 2015, ni en 2017”, sostiene el académico. Y añade: “Eso significa que si los peronistas no paran de pelearse no hay alternativa para que el peronismo le dispute el poder al macrismo. Eso quiere decir que la condición es la unidad”.

En tren de seguir analizando la coyuntura, revive una tercera frase: “Sin el peronismo no se puede, pero con el peronismo no alcanza”. Así, como un rompecabezas en las que las piezas son sentencias populares que rodean a la liturgia del partido creado por Juan Domingo Perón, se entienden estos tiempos de malabares hacia la moderación, pedidos de acercamientos, reclamos de unificación, reconciliaciones estratégicas y negociaciones para dar con las fórmulas exactas que agraden a electorados eclécticos.

“La grieta está hoy en el lugar que le conviene al macrismo. El desafío de la oposición es ponerla no en el 50% sino en el 75%”, dice Grimson y reconoce que ese desafío no lo podía encabezar “la líder política más importante que hay en la Argentina que es Cristina porque representa cabalmente a la minoría más relevante, pero que no deja de ser minoría”.

“Para derrotar al macrismo se necesita una mayoría". Lo que hizo Cristina es reconocer que no era la persona indicada para encabezar la fórmula, dice sobre la decisión de designar a Alberto Fernández como precandidato a presidente.

El autor del libro sostiene que el peronismo es un fenómeno político igual a tantos otros y busca desarticular la idea de que es más complicado de entender que otros fenómenos locales o internacionales. “Las cosas que perturban del peronismo también son propias de otros movimientos políticos”, afirma Grimson.

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-¿Cuáles son las características del peronismo?

-Hay que pensar en 3 dimensiones. Siempre hubo peronistas de izquierda, de centro y de centro derecha. Siempre hubo antiperonistas. Y no se puede entender al peronismo sin su otro, sin la relación con el antiperonismo, que es una relación constitutiva. Yo agrego otra dimensión que son las voces altas y bajas de la sociedad que no tienen que ver directamente con clases sociales, pero sí con formas de enunciación pública.

Las voces bajas están preocupadas por las cuestiones redistributivas, la justicia social, las cuestiones nacionales y las voces altas están preocupadas por cuestiones procedimentales, derechos humanos, más cuestiones internacionales.

Si uno observa, las voces peronistas están en el tercio o la mitades más bajas. Pero Cristina eleva al peronismo en un lugar más alto. Como Perón, Néstor o Chacho Álvarez, que fueron voces altas, que sirven para disputar electoralmente.

Hay una tercera dimensión que va del dogmatismo al pragmatismo. Todas las personas de izquierda creen que ser pragmático es girar a la derecha. En la derecha también hay discusiones internas. No hay gobiernos no pragmáticos.

-El peronismo federal está intentando buscar un candidato. Se busca al “macho alfa” que Schiaretti dijo que no quería ser. ¿Es una condición del peronismo tener líderes fuertes?

-El peronismo no siempre tuvo líderes bien marcados. Entre la muerte de Perón y la asunción de Menem hubo disputas de liderazgos. El peronismo se rompe durante Menem. Después aparece la figura de Chacho Álvarez. Otros partidos también tuvieron disputas de liderazgos. El radicalismo siempre tuvo dos alas. Y hoy también. Los que apoyan y los que critican a Cambiemos.

-¿Por qué considera que recrudeció el discurso crítico que relaciona cierta decadencia desde el inicio del peronismo hace más de 7 décadas?

-Macri lanzó la pesada herencia y eso no paga porque hubo una catástrofe en su gobierno. Por eso apela a los 70 años. Hay algo de verdad en esto de los 70 años. Si no fuera por los derechos sociales, laborales y políticos conquistados en las épocas de gobiernos populares, Macri podría aplicar un plan y que la Argentina se convierta en Perú, Colombia, o un país sin derechos. Si la Argentina fuera un país sin organizaciones sociales y sin organismos de derechos humanos, el plan de Macri funcionaría. En el sentido de que mandaría a la miseria a la mitad del país.

Hay dispositivos de poder social y cultural de los movimientos de derechos humanos y por eso el 2x1 no fue posible. Por eso la reforma laboral no fue posible. Yo creo que si Cambiemos gana las elecciones de este año es una derrota político cultural de tal magnitud para los movimientos populares argentinos que lo que él avisó, sobre que va a apretar el acelerador, se va a cumplir. Y hay que ver a cuántos pisa.

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-¿En qué fue efectivo el macrismo para confrontar con el peronismo?

-Hubo una serie de errores que se cometieron en los últimos años que alimentaron el antikirchnerismo. El antiperonismo es la convergencia de 3 vectores: un vector son los intereses de los poderes económicos, el otro es un relato de Civilización y Barbarie que es racista y el tercer vector es el de la tradición antifascista.

Para entender al peronismo hay que entender que persiste 74 años hasta ahora porque otorga derechos como en la etapa kirchnerista. Y la segunda razón es porque los gobierno antiperonistas son catastróficos para los trabajadores y las clases medias. Son dos razones complejas. Los gobiernos antiperonistas sistemáticamente se relacionan con el "hay que pasar el invierno" y el invierno pueden ser 70 años de antiperonismo. Cada invierno hace más frío y la solución del frío es aplicar más frío.

-¿Cuales fueron los déficits del kirchnerismo?

-Hoy con el diario del lunes podemos plantear una tesis central que a mi juicio es que la política siempre es intersubjetiva. Cuando vos lográs cambiar una sociedad como a mi juicio en gran medida el kirchnerismo lo hizo, la sociedad no solamente cambia en términos de inclusión y menos desigualdad. Sino que cambia su percepción sobre sí misma y cambian las demandas políticas que busca.

-¿Por qué le cuesta tanto renovarse al peronismo?

-Yo señalo dos tipos de críticas constructivas para las fuerzas populares, incluyendo el peronismo. Cuál es la capacidad que tienen de aprender de sus propias derrotas. De pensarlas, de asumirlas, de rediseñar estrategias.

Y la segunda es dónde se coloca la frontera de la alteridad de las fuerzas populares. Cuando hoy se dice que la solución para ganarle a Macri es la unidad del peronismo, es que el peronismo no asume una de sus máximas que es "sin el peronismo no se puede y con el peronismo no alcanza".

La línea del antiperonismo está muy cerca de la mitad de la población. El antiperonismo siempre obtuvo el 35% de los votos salvo cuando ganó elecciones.

-¿Qué significa eso?

-Que la división tal como la propusieron los poderes económicos -que es la grieta realmente existente- es una división que pone muy en riesgo la construcción de una hegemonía popular. Renovar el peronismo y las fuerzas populares implica construir un dispositivo y una estrategia que permita ir por dos tercios o tres cuartos y poner la frontera de la grieta donde le conviene a las fuerzas populares y no a los poderes económicos.

¿Por qué cree que Cristina vuelve a acaparar la atención?

-Quienes quisieron ser una oposición a Macri no kirchnerista confundieron 2 de las 3 líneas que mencionaba al principio. Entendieron que no ser sectario, no ser auto proclamatorio implicaba ser más moderado. Y la verdad que son dos dimensiones distintas de la política.

A todos nos perturbaba la inflación del 25%, pero cuando tenés inflación de 50% rezás para volver al 25%. Estamos en un contexto económico y social caótico, donde no hay una Estado con capacidad de regulación y de ordenamiento.

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-¿Qué deudas pendientes tiene el peronismo o los partidos populares?

-En el tema seguridad creo que hay una deuda grande de las fuerzas progresistas de América latina. Existe el discurso punitivista de la derecha que tiene dos problemas: que viola derechos humanos y que no resuelve el problema. Pero las fuerzas progresistas están convencidas que el día que se resuelva la desigualdad se va a resolver el de la seguridad y no es así. Entonces falta una respuesta clara para la sociedad. Hay que responder a ese derechos.

También el tema de querer perpetuarse en el poder. El caso de la re reelección es un tema recurrente en casi toda la región. En casi ninguna las sociedades quieren re reelección.

-¿Ve factible lograr un frente amplio y unificado para ganarle a Macri?

-La próxima etapa debe incluir entre las fuerzas populares y progresistas a los excluídos, a los trabajadores de la economía popular, a los trabajadores sindicalizados, a las clases medias en el sentido más amplio, a toda la marea verde.

Hay que buscar la mayor amplitud cultural y social posible para darle sustentabilidad a un gobierno popular en un mundo que está marchando hacia otro lado. Cuanto más heterogéneos son los apoyos, más sustentable es la hegemonía de ese gobierno.