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POLÍTICA

La "guerra fría" que viene: Máximo contra los intendentes del Conurbano por el control del PJ Bonaerense

La
Máximo Kirchner y un nuevo objetivo: el PJ.

Nadie lo vio venir, pero la dinámica interna del poder demostró que Máximo Kirchner (y La Cámpora) no se conforman con los lugares de peso que les fueron designados dentro de la coalición y ahora van por más en el Frente de Todos. La última novedad de esta intriga de pasillos es la intención del jefe camporista de erigirse en presidente del PJ Bonaerense, una epopeya que lo enfrentará directamente con los intendentes del conurbano que ocuparon históricamente ese sillón.

En 2017, cuando la conformación del frente cristinista Unidad Ciudadana rompió el peronismo provincial, la oferta de Florencio Randazzo para los jefes del Conurbano era que bajo su ala iban a poder participar en el armado de las listas, una práctica que se contraponía a la verticalidad camporista. Empezaron acompañándolo cerca de 15 intendentes de distintas secciones bonaerenses y sólo tres terminaron con él. “Preferimos seguir con Cristina”, reconocían, no sin pesar, a la salida de las reuniones.

Ese “renunciamiento” bonaerense a favor del Instituto Patria podría replicarse el año próximo si, como el propio presidente Alberto Fernández reconoció en las últimas horas, Máximo hiciera valer sus “virtudes” para conducir un partido que le es ajeno. Como sucedió con los gobernadores Daniel Scioli, María Eugenia Vidal y Axel Kicillof, el elemento bonaerense es cooptado por dirigentes foráneos, muy lejos de la “desconurbanización” de la política que postula el ex intendente rural Francisco “Paco” Durañona.

El plan camporista se inscribe dentro de un movimiento, más amplio, para que Alberto encabece el PJ nacional en representación de los gobernadores y el peronismo tradicional. El actual jefe del sello, José Luis Gioja, reveló hace poco que en marzo próximo se buscará que el Presidente quede al frente de una lista de unidad que aglutine a todas las tribus. Los cargos actuales en el peronismo están prorrogados por la pandemia. Pero el inconveniente en el PJ provincial es que la conducción actual tiene mandato hasta diciembre de 2021.

“La intención de Máximo es hacer pie en la Provincia y ser el jefe de todo el peronismo bonaerense -confió a A24.com uno de los operadores del territorio-. La Cámpora ya avisó que va a plantar bandera en todos los municipios”.

Como parte del eje Santa Cruz-Conurbano, algunos avisan que ya habría acuerdo en Lomas de Zamora -hoy bajo el mando de Martín Insaurralde-, para que en 2023 el candidato sea Federico Otermín, histórico ladero del intendente y quien se presentaría con La Cámpora como respaldo.

Maximo.
Maximo.

También están los que analizan que, con este avance, Máximo en verdad habría buscado un pretexto para plantar listas en todos los distritos el año que viene. “Tocó por arriba para que le dijeran que no y, así, enfrentado, obtiene vía libre para jugar en cada municipio”, especulan en el peronismo. Conclusión prematura: en 2021 no se tumbarían las PASO.

El PJ Bonaerense está hoy en manos de Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y quien se alterna la conducción con su colega Fernando Gray, de Esteban Echeverría. Desde fines de 2017 vienen ocupando la presidencia un año cada uno: así lo establecieron cuando lograron desplazar de ese sillón al matancero Fernando Espinoza, uno de los que juega en tándem con el jefe camporista.

Como parte de la sociedad con Máximo, a Espinoza le tocaría presidir la Federación Argentina de Municipios (FAM), un organismo que supo tener su brillo durante la década kirchnerista. Pero ese sillón también es preciado por el intendente de Hurlingham, Juan Zabaleta, uno de los aspirantes permanentes a armadores de Alberto.

Si bien las elecciones para renovar la conducción de la FAM son en marzo, hay quienes dicen en el PJ que el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, ya está fogoneando a los intendentes para que voten en favor de la opción albertista. Un dato: tanto Zabaleta como Katopodis eran dos de los intendentes que estaban con Randazzo.

El derrotero del PJ

Gustavo Menéndez, de Merlo, aplaude al Presidente.
Gustavo Menéndez, de Merlo, aplaude al Presidente.

Si se cumpliera con la formalidad en el PJ Bonaerense, Gray tiene por delante un año más, hasta diciembre de 2021.El peronismo tendrá ese año una doble prueba electoral: habrá elecciones legislativas y renovación partidaria tanto a nivel nacional como en la Provincia. Dos trámites que no solían coincidir, hasta que apareció la pandemia.

Pero, como en toda negociación, aparece una posibilidad que podría destrabar el conflicto: que los intendentes “entreguen” el PJ Bonaerense a cambio de que La Cámpora acepte reformar la ley que permitiría una nueva reelección en los municipios. Máximo controla la Cámara de Diputados bonaerense a través de Otermin, que es presidente de ese cuerpo y escolta de Insaurralde, su flamante socio en la aventura bonaerense.

por Nicolás Poggi @PoggiNico
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