Durante su discurso, el Presidente se comprometió ante la cúpula empresarial a “allanar el camino”, y a “poner un pie encima al gasto público, tal que lo licue en términos de PBI” para "devolverles la plata de los impuestos”.
Si bien evitó dar precisiones respecto a los planes económicos futuros, reveló que “será con mucha baja de impuestos”.
“No me voy a conformar con ser como Alemania, quiero ser como Irlanda. Quiero una profunda revolución liberal”, subrayó al postular que sueña con un PBI per cápita nacional mayor al de Estados Unidos. un “50% más grande que el de Estados Unidos”. También, apeló al sentido de responsabilidad empresarial a los que invitó a “poner las pelotas e invertir”.
Por último, planteó que la “primera parte del crecimiento será rebote, crecimiento por descapitalización y tasa de inflación cayendo”, y concluyó: “Vamos a arrasar”.