En la película “Terminator” el protagonista regresa del futuro para salvar a la Tierra de su destrucción y el presidente argentino la toma de referencia para indicar que llegó al poder para recuperar la argentina.
El presidente Javier Milei se autodefine como el "Terminator" que viene del futuro. Sin embargo, sus recetas ya fueron aplicadas en el pasado y el resultado no fue el esperado.

Javier Milei se comparó con Terminator (foto: archivo)
En la película “Terminator” el protagonista regresa del futuro para salvar a la Tierra de su destrucción y el presidente argentino la toma de referencia para indicar que llegó al poder para recuperar la argentina.
La película tenía como objetivo ser un éxito de taquilla y lo logró. Milei simplemente la cita porque es parte de su construcción ficticia de la realidad que usa como fuegos de artificio para que cientos de horas periodísticas, de redes sociales e incluso dirigentes se demoren en responder la gran variedad de “pavadas” a las que nos vemos expuestos.
Señales de humo y mecanismos de distracción para aplicar recetas liberales y monetarias que ya conocemos su resultado.
Los argentinos aún confiamos en el pleno del casino, cuando también sabemos que de la solución no llega por azar, tampoco por el trabajo de apuntar al déficit cero impuestos por monetaristas avezados en la manipulación de la sociedad para imponer una verdad que es mentira.
Ganaron la batalla de la opinión pública de modo parcial, de tanto en tanto lo logran y dejan al país en una crisis peor de la que intentaron solucionar
Con los monetaristas la incertidumbre es cuánto daño harán. Porque el final ya lo conocemos. Estamos caminando pacíficamente a lograr la paz en el cementerio, el equilibrio fiscal (manipulado) fue cumplido mentirosamente y en el exterior fue aplaudido el esfuerzo argentino, que cuesta en los ahorros y las vidas nuestras, no de ellos.
Lo aplaudieron al presidente viajante en EEUU y Europa, siente que es un estadista. Aunque sea un rey desnudo y solo falta que pase el tiempo.
El déficit cero implica, egresos cero, ingresos cero y un doloroso resultado de muerte nacional, muerte a la industria, destrucción de la producción y menos trabajo para que cierre un Excel en la Mac del ministro de economía.
Son parte de un club. El club del verso. El club del verso monetarista. Ni siquiera saben en dónde están parados o en qué dimensión se encuentran, quizá aún piensan que la ficción es la realidad.
Lo concreto es que los niveles productivos son todos son negativos, los índices productivos interanuales impresionan
Estamos viendo la caída interanual de los niveles de producción espeluznante. El último mes la caída es abrupta e irrecuperable en el corto plazo. Enero y febrero, hubo un mini rebote con el que expusieron que la recuperación sería en V para luego tirarnos al precipicio de una economía antigua, vieja, de manual monetarista sin el uso de la palabra producción y con la manipulación de los números de inflación.
La posibilidad de crecer se aleja todos los días. Teníamos una pizza grande de ocho porciones y con los recortes de costos y de ajuste irracional hoy tiene cuatro, es más chica y debemos distribuirla entre los mismos ciudadanos. Es decir, que cada vez es más chico el nivel de bienes y servicios para repartir. Hay mucha gente que queda afuera de esta pizza. Y después de esto si sigue la reducción y el ajuste, nos vamos a una pizzeta quedando más gente afuera.
Mientras no haya un apuntalamiento de la productividad y no generemos un plan de desarrollo productivo nacional, no hay chances de salir adelante.
Esto termina peor de lo que uno pueda pensar.
Terminator no es Milei, debemos ser los ciudadanos que dejemos de apoyar y votar planes monetaristas. Los verdaderos enemigos de la humanidad son las recetas que piden esfuerzo y monetaristas que ejecutan planes creados en el exterior que no benefician los intereses de nuestra querida Argentina
(*) Matías Pérez Manghi es empresario y analista económico