Macri dijo que el obispo “llamó a la reflexión a todos los argentinos, a todos los que tienen responsabilidad en todos los ámbitos de poder, de decisión”.
“Nos hemos presentado a un cargo para resolver problemas, no para describirlos. Y me parece bien que la Iglesia nos llame a la reflexión. Y hay algo que para mí es central: un líder tiene que tener la certeza del rumbo, pero también entender que el ritmo de la marcha lo define el último de la fila. Mi tarea en la Ciudad es no dejar a nadie atrás. Estar siempre atento al que sufre, al que la está pasando mal. Ir al fondo de la fila, ir a buscarlo y traerlo”, sostuvo el jefe de Gobierno porteño.
Antes del comienzo de la ceremonia religiosa, Jorge Macri acompañó al presidente Milei a dejar una corona de laureles al pie del mausoleo donde están los restos del general José de San Martín. Luego se ubicó junto a su esposa, María Belén Ludueña, frente al altar mayor del templo para escuchar la homilía.
Una vez finalizada la ceremonia, Macri se trasladó hasta el barrio de Recoleta para presenciar el desfile desde el palco de autoridades ubicado en el cruce de Avenida del Libertador y Austria.