Judiciales

Las razones ocultas del faltazo de la Corte Suprema al Pacto de Mayo en Tucumán

Los cuatro jueces del alto tribunal estuvieron de acuerdo en que no era oportuna la presencia en el Pacto de Mayo. Los motivos políticos y jurídicos.

Néstor Espósito
por Néstor Espósito |
Los gobernadores en el Pacto de Mayo y la ausencia de la Corte (Foto: archivo)

Los gobernadores en el Pacto de Mayo y la ausencia de la Corte (Foto: archivo)

Pese a sus diferencias internas, los jueces de la Corte Suprema coincidieron en que no era oportuno sumarse institucionalmente al “Pacto de Mayo” porque lo consideraban una manifestación política que podría comprometer decisiones judiciales que deberán tomar en el futuro cercano y mediato.

La decisión de no asistir persuadió a las demás espadas afiladas del Poder Judicial, algunas de las cuales ya habían averiguado sobre vuelos a Tucumán, de que tampoco debían concurrir.

Hay una razón institucional que justifica empíricamente la decisión: la Corte tiene en agenda una serie de fallos que involucran directamente al actual gobierno.

El máximo tribunal ya ha contribuido con un enorme gesto a la gobernabilidad de Javier Milei al rechazar el tratamiento integral de un planteo de inconstitucionalidad del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23.

Al considerar, ante una acción colectiva, que –por una compleja alquimia jurídica- no podía tratar un pedido de inconstitucionalidad global del decreto, la Corte lo atomizó, de hecho, en capítulos individuales.

Así, para declarar la inconstitucionalidad del DNU habría que obtener la sumatoria de las inconstitucionalidades de cada capítulo. Eso es lo que, en definitiva, resolvieron Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti.

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En abril pasado, el tribunal rechazó dos planteos formulados contra el decreto: uno del gobierno de La Rioja y otro por la agrupación de abogados Gente de Derecho, encabezada por el ex presidente del Colegio de Abogados Jorge Rizzo.

La consecuencia directa de eso es que, con excepción de los temas que están expresamente descalificados (reforma laboral y ley de tierras, por ejemplo), todo lo demás está vigente. Mientras la política no actúe (y de hecho, no actúa, ya que Diputados nunca consiguió sesionar para derogar el decreto), aquella mega norma dictada en diciembre de 2023 rige casi plenamente.

Razones de sobra

La ausencia de los jueces del alto tribunal en Tucumán se explica en cuestiones de forma y de fondo. Jurídicas y políticas.

Si los jueces de la Corte concurrieran a una convocatoria de neto carácter político convocada por el gobierno de Milei podrían ser pasibles de recusaciones por “temor de parcialidad” en expedientes en los que –por ejemplo- una provincia litigue contra el Estado Nacional.

El ex presidente Mauricio Macri, en una acción destinada a tomar cierta distancia del gobierno de La Libertad Avanza, reclamó que la Casa Rosada le reintegre a la Ciudad de Buenos Aires los fondos que le había recortado la administración de Alberto Fernández.

La Corte ya dictó una cautelar a favor del gobierno porteño, pero aún no resolvió el fondo. La presencia de los cortesanos en Tucumán podría abrir la puerta a presentaciones por “temor de parcialidad”.

Cierto es que ese escenario no representa ninguna de las causales de recusación que justifiquen el apartamiento de un juez, pero ¿para qué ofrecer un flanco criticable (más)?

Además, claramente no es lo mismo que los jueces de la Corte estén presentes en la Asamblea Legislativa, que es un acto de la Constitución y por lo tanto ejercen un rol institucional, que en una convocatoria poco menos que partidaria de Milei para un “pacto” nacional al que no asistirán otros actores importantes de la vida nacional en todos sus ámbitos.

También se coló la interna

Más allá de las razones coincidentes de la ausencia, la interna de la Corte también se coló en la decisión de no asistir a Tucumán.

El ala que representan Rosatti, Rosenkrantz y Maqueda intuye que la propuesta del gobierno para impulsar a Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como futuros integrantes del tribunal responde a una estrategia para cambiar la actual mayoría y devolverle poder a Lorenzetti.

En las últimas semanas, advirtieron la intención del gobierno de acelerar el proceso de designación cuanto menos de Lijo y, en ese contexto, la ausencia de la terna dominante de la Corte en el acto de Tucumán fue también un gesto político de disgusto.

Los tres jueces tampoco terminan de digerir que casi un año antes de los 75 de Maqueda –en diciembre próximo- el gobierno hubiera anunciado (tácitamente) que no pediría su continuidad y nominado a su potencial reemplazante, García Mansilla.

Entienden que fue un intento de vaciarle el poder a Maqueda, cuyo voto es fundamental para mantener la estructura mayoritaria dominante en lo que le queda de mandato.