"Así como hay delincuentes planificando todos los días dónde, cómo y cuánto robarán, también hay una serie de jueces que se dedican a ayudarlos. Hay jueces y juezas que se levantan todos los días con ganas de ayudar al delito y yo me pregunto: ¿cuántas familias piensan seguir destruyendo? Cualquiera que se enfrenta hoy a los delincuentes para defender su vida o la vida de sus familiares, tiene la vida arruinada". "Así como hay delincuentes planificando todos los días dónde, cómo y cuánto robarán, también hay una serie de jueces que se dedican a ayudarlos. Hay jueces y juezas que se levantan todos los días con ganas de ayudar al delito y yo me pregunto: ¿cuántas familias piensan seguir destruyendo? Cualquiera que se enfrenta hoy a los delincuentes para defender su vida o la vida de sus familiares, tiene la vida arruinada".
"Pasó con Baby Etchecopar, con el cirujano Lino Villar Cataldo y con el policía Luis Chocobar, que tienen la vida arruinada y están esperando un nuevo ataque. Y todavía hay gente que, tirados en un sillón tomándose un cafecito y comiéndose una medialuna, les dice asesinos. El gran problema de nuestra querida Argentina es que se trata de un país donde los delincuentes se sienten cómodos y son bien tratados por la Justicia, el periodismo y un sector del Gobierno. Duele decirlo, pero somos el reino del hampa". "Pasó con Baby Etchecopar, con el cirujano Lino Villar Cataldo y con el policía Luis Chocobar, que tienen la vida arruinada y están esperando un nuevo ataque. Y todavía hay gente que, tirados en un sillón tomándose un cafecito y comiéndose una medialuna, les dice asesinos. El gran problema de nuestra querida Argentina es que se trata de un país donde los delincuentes se sienten cómodos y son bien tratados por la Justicia, el periodismo y un sector del Gobierno. Duele decirlo, pero somos el reino del hampa".
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