En la misma línea con el endurecimiento de los discursos salieron esta semana los ministros de Educación, Nicolás Trotta, la de Salud, Carla Vizzotti y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.
Sin embargo, en la Casa Rosada aclaran que pese a las advertencias, la Nación no tiene previsto -por ahora- llevar a la justicia esa pelea con algunas provincias y se limitará a "exponerlos" por los efectos en la evolución de contagios y fallecimientos en sus distritos.
Un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada defendió la estrategia lanzada ayer por el propio Fernández y reveló lo que piensa hacer la Casa Rosada en los próximos días pese a los incumplimientos de algunos gobernadores:
"Somos los responsables de gestionar la política sanitaria pero las malas decisiones que toman gobernadores o la Corte no se hace cargo nadie. Alberto es el único que no especula electoralmente", dicen.
Cerca del Presidente confiaron que "el tiempo y los avances en el plan de vacunación le darán la razón" al jefe de Estado que hoy sufre la mayor caída en la imagen pública desde que asumió hace un año y medio.
La rebelión del gobernador Schiaretti
Las críticas de Trotta se extendieron este martes al gobernador peronista de Córdoba, Juan Schiaretti, que en los últimos meses se mostró distante de la estrategia sanitaria de la Casa Rosada y algunos rumores lo mencionan jugando electoralmente para la oposición.
"Yo el viernes llamé al gobernador Schiaretti, pero no pude comunicarme. Lo llamé al vicegobernador para preguntarle por qué incumplían el DNU y una resolución del Consejo Federal y por qué ponía en riesgo a toda la población", lanzó Trotta en declaraciones televisivas.
Y agregó: "El vicegobernador (de Córdoba) planteaba que tienen un sistema sanitario muy robusto, pero la norma está para ser cumplida. Es muy difícil dialogar con aquellos que parece que no cuidan la salud de los argentinos" . "No puede haber un proceso selectivo del respeto o no de las normas", arremetió Trotta.
Desde el entorno presidencial sin embargo, prefirieron no confrontar públicamente con Schiaretti ni con el gobernador de Santa Fe, el peronista Perotti quien también se desmarcó de las restricciones de las clases presenciales, a pesar de que Santa Fe y los grandes conglomerados urbanos como Rosario, tienen el sistema sanitario desbordado.
Así, la Casa Rosada lanzó de nuevo la pelota del lado de los gobernadores a quienes el DNU obliga a tomar medidas para intentar contener la curva exponencial de casos de coronavirus. Lejos de la confrontación dialéctica y mediática, el mensaje desde Balcarce 50 es "que cada uno se haga cargo de los efectos de sus decisiones".
Eso se verá reflejado en el DNU que renovaría el presidente el próximo 11 de junio, cuando venzan las actuales restricciones. Desde la Casa Rosada, esperan mientras tanto, recibir el aval del Congreso a la ley de la pandemia que ya tiene media sanción del Senado y espera la ratificación de Diputados para todas las restricciones establecidas hasta ahora, por decreto.