Inteligencia y política económica
El nuevo plan también identifica como objeto de análisis a aquellos actores que afecten la confianza en las políticas económicas del Gobierno, sin detallar quiénes podrían ser incluidos. Además, se podría justificar la vigilancia a analistas o economistas críticos, incluso a referentes de organismos o fondos extranjeros que cuestionen la política económica.
En paralelo, el documento reafirma el alineamiento estratégico del país con Estados Unidos e Israel y establece como prioridades el control de los recursos naturales estratégicos, la situación del Atlántico Sur, la región antártica y el monitoreo de tecnologías emergentes como 5G y 6G.
Un organismo con presupuesto creciente
El Plan de Inteligencia Nacional (PIN )fue desarrollado durante el segundo semestre de 2024 por la conducción actual de la SIDE, encabezada por Sergio Neiffert (“Señor 5”) y su segundo, José Francisco Lago Rodríguez (“Señor 8”), a cargo del control administrativo del organismo.
Tras una reciente reasignación presupuestaria, la SIDE recibió $25.250 millones adicionales, alcanzando un total de $80.872 millones para este año. De ese monto, más de $13.400 millones se destinan a gastos reservados.
Pobreza, criptomonedas y concentración económica bajo la lupa
El documento también menciona como áreas de interés a fenómenos vinculados a la pobreza, la desigualdad, las migraciones internas y la concentración económica. Se destaca también el seguimiento de posibles operaciones irregulares con criptomonedas, en línea con las investigaciones sobre lavado de dinero y evasión fiscal.
En algunos puntos, el plan parecería alinearse con la llamada “batalla cultural” impulsada por sectores libertarios, aunque también contiene elementos que contradicen ciertos postulados, como el énfasis en el control financiero, que podría colisionar con la flexibilización tributaria promovida por el Ejecutivo.