Por supuesto, para que esos votos se sumen, deberían dar una fuerte muestra de unidad que hoy no se vislumbra. Pero falta mucho para la elección presidencial y aún falta llegar a una fecha que puede ser clave para la constitución de ese tercer espacio político. (Ver más)
Macri está sufriendo un golpe de mercado. Está en el escenario más impensado: siempre supo que habría grupos piqueteros, de izquierda, kirchneristas pidiendo el helicóptero. Nunca pensó que los suyos le harían esto.
Los suyos son los mercados pero también sus propios soldados en Cambiemos. Hay quienes sindican a “Larry”, el heredero de Uspallata, fogoneando esta baja, para colocar en ese lugar a su “Heidi”, que con cara de yo no fui, ratificó la semana pasada sus planes para la gobernación.
Planes que, dicen algunas de las primeras líneas de Cambiemos, ya no tienen mayor sentido. Los últimos números que manejan en provincia de Buenos Aires plantean que el traslado de los votos de Cristina a su candidato a gobernador es del 99%, sea quien fuere. Hoy Cristina está en 40 puntos en provincia.
Al no haber segunda vuelta en provincia, le alcanzaría a cualquiera que Cristina ponga para arrebatarle el puesto a Vidal. Hoy Kicillof está en un empate técnico con Vidal según tres importantes consultoras del mercado.
En cambio, si juegan “la dama” en la presidencia, Cambiemos recuperaría alguna chance de quedarse en el poder; y si no, deja a “Larry” como gran líder del espacio, habiendo sido el arquitecto de una derrota digna y único dirigente del PRO que mantendría su quinta de poder en la Ciudad de Buenos Aires.
En los últimos días el larretismo y el vidalismo tuvieron que salir una y mil veces a desmentir estas operaciones. Siempre que políticos salen a desmentir en masa es porque algo hay. Fundamentalmente, quieren llevarle tranquilidad a "Aito", como apodaron al jefe de gabinete en algunos despachos oficiales.
Durante la jornada del jueves siguieron los problemas. Se habló de cambios de ministros. Siempre que pasa eso, Macri se encierra en alguna actividad personal. Deja que todos hagan, que hablen y después decide. Siempre por la continuidad. Cambiar a Dujovne o a Sandleris en este momento podría meter un fuerte ruido en la relación con el Fondo. ¿Cuál es el imprescindible rol de Marcos Peña en todo esto?
¿Vidal-Lavagna? ¿Larreta encabezando? ¿Interna entre Macri y
Vidal? Opciones que analizan en Cambiemos, siempre con un mismo final. El “no”
presidencial.
Ese “no” que, por otra parte, tiene cierta lógica. Como venimos sosteniendo desde esta columna, nunca un candidato oficialista que no sea el presidente de turno ganó una elección en la Argentina desde que Yrigoyen reemplazó a Marcelo T. De Alvear en 1928. ¿Por qué sería distinto esta vez en plena crisis? ¿Por qué alguien desencantado con el modelo de Macri iría a votar a María Eugenia Vidal? El problema para una parte de la opinión pública es el proyecto, no el candidato.
La pésima imagen de Macri en el conurbano arrastra todo para abajo. Por ejemplo, en Presidente Perón, Macri mide apenas 9 puntos; Vidal levanta a 12. Poco para ser competitiva.
Por otro lado, Vidal tiene serios problemas de gestión. Desde la oposición peronista se preguntan cómo financiará los últimos anuncios que dispuso: topes a la indexación de los créditos UVA, 50% de descuento en las compras en supermercados hechas con tarjeta del Banco Provincia, freno al tarifazo y subas por inflación a todos los docentes. “Van a dejar una agujero enorme”, dice un dirigente peronista encargado de controlar la gestión provincial que calcula todo el paquete saldrá 5 mil millones de acá a fin de año. Basta que Vidal atine a lanzarse para que le caigan con munición gruesa.
Mientras esto sucede al interior del gobierno, la oposición tiene sus propios problemas. Cristina lanzó su libro "Sinceramente" y en pocos días se agotó. Muchos en el peronismo lo compraron pensando que encontrarían en él una autocrítica profunda. Así pareció cuando salieron a la luz los primeros fragmentos.
Pero al profundizar, encontraron a la misma Cristina de siempre: atacando con firmeza a Duhalde, Lavagna (“Lobbista de las energéticas”), al campo, a Lousteau, a Cobos y a Massa; por las más de 600 páginas va defendiendo casi toda su gestión. Y manteniendo su tradicional verborragia, y uso y abuso de los puntos suspensivos. El libro pareciera desterrar la idea de Alberto Fernández de una Cristina diferente.
A su vez, el peronismo no kirchnerista tiene cada vez más problemas para organizarse, cercado por una Cristina que sigue siendo la figura más convocante de la oposición. Los gobernadores quedaron presos de la estrategia electoral local: pactar con el kirchnerismo para retener sus provincias.
En ese marco, con el gobierno en baja y con Cristina con su habitual techo electoral, crecerían las chances de este espacio. El problema es que no tiene un liderazgo que lo unifique y que consolide una estrategia por encima de sus aspiraciones personales. ¿Podrá ser esta persona Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba después de las elecciones en su provincia? La fecha clave es el 12 de mayo cuando Schiaretti se consolide -por paliza- en el segundo distrito electoral del país.