Algunas consideraciones previas. Una rama de la “biblioteca jurídica” dice que no puede asumir estando de licencia; y que la Corte le pediría que renuncie.
Otros dicen que no habría ningún impedimento para asumir. La respuesta se guarda bajo siete llaves.
Algunas noticias periodísticas indican que en el entorno de Lijo admiten que si fuera imprescindible podría renunciar a su cargo como juez para asumir.
¿Qué puede pasar en el Senado?
Mientras tanto, en el Senado se da otro debate. El peronismo quiere rechazar los pliegos de los dos jueces para impedir que sigan en comisión.
Para eso, el primer paso sería completar el tratamiento en comisión. Es decir, que pase a la firma el dictamen para García Mansilla; Lijo ya tiene dictamen.
Una vez que pase esto, el peronismo dice que tiene los números para voltear a los dos jueces. Necesita 25 votos en contra para garantizar la votación y tiene 34 senadores propios.
El tema es que antes de someterlo a votación, necesita quorum y ahí está un poco más apretado: ¿podrán conseguir tres radicales que se sienten para que empiece la sesión?
Y aun así: ¿todos los peronistas están dispuestos a sentarse para voltear a Lijo? Había entre 12 y 14 que apoyaban su designación. ¿Por qué permanece Cristina en silencio?
El último dilema tiene que ver con qué pasaría si al final la oposición consigue rechazar los pliegos.
El Gobierno dice que igual los dos jueces -en caso de que Lijo jurara- seguirían en comisión hasta fin de año; la oposición dice que deben cesar inmediatamente en sus funciones. Otra pelea que puede terminar en la Justicia, con final incierto.