Cómo se concretó la privatización
El Estado nacional había iniciado a fines de 2025 el proceso para desprenderse de la participación de Energía Argentina, Enarsa, en Transener. La compañía tiene a su cargo más de 12.000 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica en alta tensión de líneas de 500 kV que atraviesan el país y cumple un papel central dentro del sistema energético argentino al conectar la generación con la distribución. Su control societario se ejerce a través de Citelec, que posee el 52,65% de las acciones de Transener.
Antes de la privatización, Citelec tenía una composición accionaria dividida en partes iguales. Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, controlaba el 50%, mientras que el otro 50% estaba en manos de la estatal Enarsa. A través de esa participación, el Estado mantenía una posición económica indirecta cercana al 26,32% de Transener.
El proceso tuvo un momento decisivo el 28 de abril de este año, cuando se conocieron las propuestas económicas. Edison Energía y Genneia presentaron la oferta más alta, por encima de las realizadas por Central Puerto y Edenor.
La plataforma Contrat.Ar registró un "problema técnico" durante la apertura de las ofertas y, en un primer momento, solo mostró las propuestas de Central Puerto y Edenor. Casi dos horas después se conoció que la oferta de Edison y Genneia había resultado superior.
El 30 de abril, apenas dos días después de conocerse las ofertas, la Asamblea de accionistas de Transener aprobó la constitución de una reserva para futuros dividendos por $522.590 millones. A valores de esa fecha, el monto representaba unos US$ 375 millones.
En aquella instancia todavía participaban Enarsa y Pampa Energía, de los Mindlin, mientras que la Anses se abstuvo de votar. La decisión quedó registrada ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA).
En ese marco, el 8 de mayo el ministro de Economía, Luis Caputo, autorizó mediante la resolución 673/2026 la venta de la participación estatal en Citelec, propietaria de Transener y Transba.
Luego, el 19 de junio, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENREGE) emitió la resolución 130/2026 para formalizar la transferencia a Transmisión Eléctrica Sociedad Anónima (TESA), la nueva sociedad integrada por Edison y Genneia. Por último, el 2 de julio, cuando el Estado todavía compartía el control de Transener con Pampa Energía, se convocó a una nueva asamblea de accionistas para el 27 de agosto.
Transener tiene a su cargo más de 12.000 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica en alta tensión. (Foto: archivo)
La distribución de los dividendos
El cambio de manos se concretó finalmente el jueves 27 de agosto. Ese día, los nuevos accionistas asumieron el control de la compañía y, junto con el resto del directorio, tomaron su primera decisión relevante. La empresa resolvió "aprobar la distribución de dividendos en efectivo" por $253.536 millones, mediante una desafectación parcial de la reserva creada para futuros pagos.
La medida implicó liberar el 49% de los fondos reservados, por un equivalente a unos US$ 170 millones. Parte de ese dinero correspondía a ganancias que habían sido generadas y no cobradas por el Estado antes de la privatización.
De ese total, Edison Energía y Genneia recibieron US$ 22,3 millones cada una, en función del 12,3% que posee cada sociedad. Pampa Energía, que mantiene el mismo porcentaje dentro del 26,3% total de Transener, percibió US$ 44,7 millones.
Los antecedentes del reparto
En el sector energético sostuvieron que la empresa tuvo una política de distribución de dividendos poco frecuente durante los últimos años. Según indicaron, Transener repartió ganancias solamente en cinco de los últimos 25 años, incluidos 2025 y 2026.
El antecedente más reciente se produjo el año pasado. El 1 de septiembre de 2025 se había resuelto distribuir parte de las ganancias acumuladas, por $134.200 millones. La fecha fue similar a la elegida este año para desafectar una porción de las reservas destinadas al pago de dividendos.