Las Islas Malvinas están blindadas para los argentinos. No hay vuelos comerciales desde hace más de dos años. Los habituales trayectos que existían en el continente están suspendidos.

Islas Malvinas: Gran Bretaña suma restricciones para los vuelos comerciales.
Las Islas Malvinas están blindadas para los argentinos. No hay vuelos comerciales desde hace más de dos años. Los habituales trayectos que existían en el continente están suspendidos.
La Argentina reclamó a Gran Bretaña, a través de la Cancillería, el restablecimiento del vuelo regular desde Punta Arenas (Chile), con dos escalas mensuales en Río Gallegos, pero el gobierno inglés nunca resolvió el asunto. Ese viaje fue suspendido unilateralmente en marzo de 2020. La pandemia terminó de aislar aún más al territorio ocupado por Gran Bretaña.
Hoy, a cuarenta años del conflicto bélico, la única manera de llegar a las islas es viajando a Londres, para tomar un avión en la base militar de Brize Norton cerca de Oxford. Ese vuelo, que suele tener inconvenientes por cuestiones climáticas, hace escala en Senegal y luego llega a la base militar de Mount Pleasant.
Guillermo Carmona, secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, señaló que en diciembre pasado el Gobierno argentino "ofreció dos vuelos humanitarios desde el territorio continental argentino con línea de bandera nacional" para transportar residentes en las islas "que necesitaran viajar a otros destinos para trámites personales o visitar a sus familiares, especialmente residentes chilenos o de países vecinos". La respuesta fue automática: Gran Bretaña propuso un servicio chárter y los países no se pusieron de acuerdo.
La posición oficial del gobierno británico es que los temas de transporte deben ser únicamente responsabilidad del gobierno isleño. “Una de las razones por las cuales los vuelos con el continente siguen suspendidos es porque en Malvinas se mantienen ciertas restricciones por la pandemia”, explican fuentes diplomáticas británicas en Buenos Aires.
A pesar del notorio aislamiento de las islas, el gobierno argentino detectó que, entre el 4 y el 28 de enero, hubo un tráfico inusual de siete vuelos militares británicos que conectaron Malvinas y Brasil. Los aviones partieron de Río de Janeiro, San Pablo y Porto Alegre, y cinco de esos siete trayectos fueron viajes de ida y vuelta.
Si bien es cierto que la pandemia obligó a un asilamiento que derivó en la suspensión de los vuelos comerciales tanto desde Santiago de Chile como desde San Pablo, es clara la intención de aprovechar el contexto sanitario para impedir que argentinos viajaran a conmemorar el 40 aniversario. Incluso, los cruceros turísticos viajaron con mucha menor frecuencia.
Hasta el día de hoy las autoridades locales exigen realizar cinco días de cuarentena obligatoria para todos aquellos que quieran pisar las islas, sean habitantes permanentes o turistas, aunque una versión indica que flexibilizarán algunas restricciones a partir del 4 de mayo para los que cuenten con un esquema completo de vacunación.