Entrevistas en el Barro

Margarita Stolbizer y el "Síndrome de Alberto F." que afecta a Rodríguez Larreta

Stolbizer Sostiene que el Presidente de la Nación y el Jefe de Gobierno porteño sufren "la acción en espejo de Cristina y Macri". La relación con Massa y con la UCR
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Margarita Stolbizer

Margarita Stolbizer, líder del GEN.

Margarita Stolbizer volvió a ser noticia estos días por aproximarse a su exaliado Sergio Massa para promover el proyecto de alivio impositivo a monotributistas y autónomos. Algunos quisieron ver ahí un gesto político más allá de los trámites parlamentarios, otros hasta se inquietaron. La diputada nacional, que integra el bloque de Juntos por el Cambio desde su propio espacio, dice que “la lógica de la grieta nos hizo mucho daño”, al punto de desnaturalizar el trabajo de quienes integran el Congreso Nacional.

-Estuviste con Massa, rompieron y no quedaron en buena relación, tal vez porque no hay ruptura sin enojo… Pero ahora presentan un proyecto que impacta muy concretamente en el bolsillo de los autónomos y monotributistas. ¿Deberíamos tomarlo como un reencuentro o como una señal de que se puede llegar a un acuerdo hasta con quien uno está enojado?

-Eso debería ser siempre así. Aparte, yo tengo algo como práctica: no soy de tener amistades en la política. Fuimos aliados electorales con Massa y no hemos sido amigos. Lo mismo con Carrió. Trato de ponerle a la política más racionalidad en lo que hace a estos vínculos y eso me permite mantener el sentido del equilibrio en cuanto a que las cosas que están bien se acompañan y las que están mal, no. No ando mirando quién firma. Necesitamos hacer ese tipo de cosas. Hoy, por ejemplo, estoy trabajando un proyecto de neto corte ambiental que involucra a los productores de tabaco sobre qué hacer con las colillas de cigarrillos. Empezamos trabajando con organizaciones sociales, porque afuera del palacio hay mucha gente que hace cosas buenas y muchas veces nos enamoramos de cosas de adentro que no representan a la gente. Y en eso nos encontramos trabajando con Leo Grosso y con Leandro Santoro, que son del oficialismo, y con Camila Crescimbeni, que es de Juntos por el Cambio y militante ambientalista. Hay temas en los que necesariamente se deben construir esos consensos. Estamos acá para representar a la gente.

-Yo me fui aclarando que siempre voy a ser genéticamente radical. Mi partido se llama GEN. A mí lo que me gusta, me entusiasma mucho te diría, es este radicalismo decidido a buscar un proyecto de país diferente. Entre las razones por las que en su momento me fui, estaba un internismo casi patológico y no veo que haya desaparecido, tampoco. Estoy bastante conforme con ese proceso, pero también lo estoy mirando de afuera.

-El textual que más imprimió de la última Convención Nacional de la UCR lo aportó el electo presidente de ese ámbito, Gastón Manes: “Que me perdone Macri, pero esta vez el mejor candidato está en el radicalismo”, dijo. Yo creo que a Macri le encanta que lo pongan en el centro de la escena y que el más preocupado viene siendo Rodríguez Larreta, que lo cascotean de todos lados…

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-(Se ríe) Sí, posiblemente… Pero, en realidad, creo que a Larreta le quita más el sueño Macri que Manes. Yo elogié bastante cómo se posicionó Rodríguez Larreta durante la pandemia, sus relaciones y sus tensiones para bien o para mal con el Presidente de la Nación… Me pareció que con él habían instalado un liderazgo. Sin embargo, en los últimos meses, eso se fue debilitando y tiene que ver con la irrupción de Macri en el escenario. La decisión de Macri –no sé si a ser candidato o a ponerlo- le achicó muchísimo ese crecimiento que venía teniendo. Hoy, dentro del PRO, hay una tensión muy fuerte que en la UCR está mucho más saldada, y eso hace que el radicalismo esté parado con más fuerza.

"El síndrome de Alberto F."

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Stolbizer comparte la idea de que al Jefe de Gobierno porteño lo afecta una especie de “Síndrome de Alberto F”, ya que quedó en el centro de las críticas y las movidas preelectorales de propios y extraños. Percibe que eso se debe a “la actuación en espejo de Cristina Kirchner y Mauricio Macri, que pelean con vehemencia por seguir siendo los factores determinantes de sus respectivos espacios políticos y afectan las expectativas de sus principales referentes”.

De todos modos, descarta –por lo menos para el futuro inmediato– que se esté amasando una nueva coalición “de centro racional” que margine a dichos extremos desde el punto de vista electoral. Sí percibe, en cambio, que se vienen expresando distintas “coaliciones transversales de gobierno” para tomar decisiones claves en cada etapa. Señala como último ejemplo el modo en que se aprobó el pacto con el FMI, que tuvo amplia mayoría pese al quiebre del kirchnerismo puro y “gracias al apoyo de la oposición que, incluso, debió expresar autocríticas por haber asumido la deuda” durante la gestión Macri.

Ahí es donde reivindica el rol desempeñado por Sergio Massa –titular de la Cámara Baja– y Germán Martínez –reemplazante de Máximo Kirchner al frente del bloque del Frente de Todos– en la generación de un clima de acuerdos, que incluyeron enmiendas al proyecto oficial. Los pone a la par de Federico Pinedo y Emilio Monzó durante el anterior gobierno, en cuanto “grandes gestores de los equilibrios que requiere la labor parlamentaria”.

Por lo visto, no sólo de quejas y acusaciones vive la vapuleada política nacional.