Con más de 27 años de servicio en la fuerza, Maximiliano Bondarenko ingresó a la policía bonaerense en 1997 y ascendió rápidamente, ocupando cargos clave en zonas de alta conflictividad como La Matanza y La Plata.
En un distrito históricamente dominado por el peronismo, el excomisario será el principal candidato del oficialismo libertario en la estratégica Tercera Sección electoral de la provincia de Buenos Aires.
Con más de 27 años de servicio en la fuerza, Maximiliano Bondarenko ingresó a la policía bonaerense en 1997 y ascendió rápidamente, ocupando cargos clave en zonas de alta conflictividad como La Matanza y La Plata.
Además de desempeñarse en operaciones tácticas y custodias presidenciales, fue instructor en la Escuela de Policía Juan Vucetich, donde se formó como Técnico Superior en Seguridad Pública.
Su paso por la fuerza no estuvo exento de controversias. Entre 1999 y 2002 recibió tres arrestos por faltas vinculadas a negligencia y desacato a superiores. En 2003 sumó una amonestación por impuntualidad, y en 2014 fue suspendido durante 15 días tras un sumario de Asuntos Internos por una infracción administrativa. En 2012 fue apartado temporalmente del servicio, aunque más tarde fue reincorporado. También se le inició un sumario en 2010 por un supuesto caso de hurto de un vehículo, aunque la investigación fue archivada por falta de pruebas.
“Necesito ser libre para decir lo que pienso y defender a los que nadie defiende”, aseguró en abril de 2025 y, automáticamente, pidió la baja voluntaria para volcarse de lleno a la política. Ahora Bondarenko logró lo que tanto anhelaba.
En un distrito históricamente dominado por el peronismo, el excomisario será el principal candidato del oficialismo libertario en la estratégica Tercera Sección electoral de la provincia de Buenos Aires. La misma zona donde iba a encabezar la lista Cristina Kirchner antes de la ratificación de la condena.
Su trayectoria política no es nueva. Fue concejal en Florencio Varela por Juntos por el Cambio, aunque en 2018 rompió con ese espacio para fundar su propio bloque. Más tarde se sumó a las filas de Facundo Manes en 2021 y llegó a presidir la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante.
En 2025, ya vinculado a La Libertad Avanza, asumió como coordinador del partido en su distrito. Su debut en la campaña fue vertiginoso. En menos de una semana Bondarenko llegó a la tapa de los diarios acusado por el propio gobernador Axel Kicillof de encabezar un “complot policial” contra su gestión.
Tras esa denuncia, el Ministerio de Seguridad bonaerense desplazó a 24 policías acusados de militar políticamente a su favor desde dentro de la fuerza, una actividad prohibida por ley.
La denuncia, anónima, sostenía que se organizaban actos partidarios utilizando instalaciones oficiales. Bondarenko negó cualquier participación en los hechos y aseguró que se trata de una maniobra política para deslegitimar su candidatura.
Con un discurso centrado en la inseguridad, el narcotráfico y la impunidad en los barrios del conurbano, Bondarenko se muestra como un candidato de acción. Aunque le recomendaron que muestre un perfil menos técnico y más emocional.
Quizás por eso fue que lloró frente a los micrófonos de los periodistas que lo aguardaban fuera del Ministerio de Seguridad nacional tras una reunión con Patricia Bullrich. Los duros también pueden emocionarse hasta las lágrimas.
Según pudo saber A24.com, cerca del ex comisario definen a su campaña como “una batalla que nadie se anima a dar” y apuntan contra lo que consideran “una casta política enquistada desde hace 40 años”.
Bondarenko suele repetir que en los municipios del sur bonaerense “circulan los mismos nombres, los mismos apellidos, los mismos privilegios”.
Desde el oficialismo libertario, consideran su figura como clave para dar pelea en uno de los principales bastiones del peronismo. Para el candidato, enfrentar esa estructura implica “formar un ejército” capaz de resistir “el aparato” que el peronismo construyó durante décadas.
En su entorno destacan que fue elegido por Karina Milei y Sebastián Pareja no solo por su perfil técnico, sino por su conocimiento territorial y su capacidad de interpelar a sectores históricamente ajenos al discurso libertario.
En tiempos en que la seguridad pública vuelve a colocarse en el centro del debate electoral, la figura de Bondarenko condensa el mensaje que Javier Milei busca expandir: orden, autoridad y ruptura con las estructuras tradicionales. En la Tercera Sección, ese mensaje será puesto a prueba. Y con él, el destino político de un excomisario que decidió dejar el uniforme para pelear una guerra distinta.