La tensión duró varias horas hasta que la propia Cristina salió de su domicilio entrada la noche y habló en un improvisado escenario a la militancia presente, donde también asistieron dirigentes, funcionarios y mandatarios como Axel Kicillof, Juan Grabois y Mayra Mendoza. “La violencia fue provocada por odio al peronismo. No toleran el amor y a la alegría de los peronistas”, apuntó y cargó contra la oposición, además de rechazar la validez de las causas judiciales en su contra por corrupción.
Luego de que el fiscal Diego Luciani pidiera a 12 años de prisión y la inhibición perpetua a ocupar cargos públicos en el marco de la causa Vialidad, donde se acusa a Cristina de participar del desvío de fondos del Estado durante sus anteriores etapas como mandataria, la militancia kirchnerista activó una contraofensiva para hablar de un intento de proscribirla y lanzar la candidatura de la vicepresidenta en 2023.