Casi emulando lo ocurrido en 2003, cuando Néstor Kirchner quedó atrapado en medio de decenas de personas tras asumir el poder, la salida de Alberto Fernández luego de ser consagrado presidente fue igual o más tumultuosa.

Casi emulando lo ocurrido en 2003, cuando Néstor Kirchner quedó atrapado en medio de decenas de personas tras asumir el poder, la salida de Alberto Fernández luego de ser consagrado presidente fue igual o más tumultuosa.
Subido en el asiento trasero del auto -a diferencia de la ida, donde él mismo condujo-, Alberto saludaba tranquilamente a sus seguidores mientras abandonaba la explanada del Congreso. Y fue justamente en ese momento que el caos se desató: las vallas que contenían al público presente en plaza cayeron y miles de personas corrieron para tocar o saludar al presidente electo.
Así, entre una multitud a la que se le sumaron fotógrafos y cámaras de televisión, los agentes de seguridad tuvieron un arduo trabajo para despejar el camino y lograr que el vehículo finalmente se encaminara rumbo a su destino.