Una vida ligada al espectáculo
El exfuncionario era un apasionado por el baile y el canto. Con los años, se fue animando a despegarse de la imagen de juez y a subirse en cada uno de los escenarios en los que lo invitaban. Por ejemplo, en un cumpleaños de Marcos Gastaldi, el exmarido de Marcela Tynaire, leyó un poema; también en el cumpleaños del empresario Carlos Abdo, donde se lució bailando un tema de los “Wachiturros” junto a Guillermo Cóppola, Ricardo Caruso Lombardi y el “Bambino” Veira, entre otros; también en un show de “La Mona” Jiménez en Córdoba cantó con el cuartetero un tema y bailó el hit “Beso a beso”. Quizás el más conocido de todos sus actos ocurrió cuando se lo vio bailar junto a sindicalistas del gremio de los taxis.
Su "lugar en el mundo" era el spa porteño "Colmegna" que fue una especie de oficina informal del exjuez donde era un cliente vip. Varias veces por semana utilizaba el sauna y las instalaciones del lugar, le hacían masajes y, en general, aprovechaba para dormir una breve siesta. Allí festejó uno de sus cumpleaños: todos los invitados, en bata, pudieron disfrutar de la música en vivo de la orquesta "La camerata Bariloche".
En 1998, Luciano Garbellano denunció que el juez le vendía protección para su prostíbulo Spartacus y que recibía por ello una suma mensual de entre 10.000 y 15.000 dólares. Incluso, afirmó que Oyarbide también cobraba con servicios de los taxi boys que trabajaban en el lugar.
El magistrado negó las acusaciones aunque luego reconoció que concurrió en "contadas ocasiones" pero aseguró que desconocía que en ese lugar se ejerciera la prostitución. El escándalo creció hasta que llegó a juicio político y el Senado precisaba dos tercios de los votos para destituirlo. Con muchos legisladores abocados a tareas más urgentes y en pleno revuelo mundial, el peronismo le tiró una soga y votaron por su absolución. Así, Oyarbide pudo regresar a su despacho de Comodoro Py por otros 15 años.