Con el correr de los días, Massa se encargó de mostrarse con los heridos por el cierre de listas. Primero con Daniel Scioli que era su primer obstáculo para la candidatura unificada; esta semana terminó apoyando en dos encuentros públicos la candidatura de Massa y dejó atrás años de enfrentamientos, al menos para mostrar unidad ante la tribuna.
Massa también se mostró el viernes con el ministro del Interior, Wado De Pedro, y quien hubiera sido su compañero de fórmula, Juan Manzur, los elegidos por Cristina si había PASO contra Scioli.
Massa fue contando diariamente los apoyos de los sectores más duros de La Cámpora, como Andrés "Cuervo" Larroque y de la vocera presidencial Gabriela Cerruti con quien hasta hace poco ni siquiera intercambiaban agenda y ahora participa del WhatsApp de la mesa electoral de UxP junto a los delegados de Cristina, Máximo, Wado, Massa, Rossi y Olmos.
Su rival interno
juan-grabois-paula-abal-medina.webp
Massa -que reclamaba lista de unidad como única posibilidad de mostrar orden político para lograr estabilizar la economía- terminó aceptando la última estocada del kirchnerismo duro que abrió la puerta a una PASO casi ficticia, y ahora deberá enfrentar la competencia con la fórmula que representa a los movimientos sociales de izquierda encabezada por Juan Grabois y Paula Abal Medina.
Fuentes de la Casa Rosada admitieron a A24.com "que las PASO con Grabois eran necesarias para contener a los sectores de izquierda" que nunca votarían a Massa ni a un acuerdo con el FMI, para evitar que se vayan con candidatos propios por afuera.
Otra vez, la estrategia de Massa de apostar a ampliar el techo electoral le torció el brazo a la estrategia planteada por Alberto Fernández, que debió resignar sus fórmulas presidenciales, a cambio de poner al compañero de fórmula y dos diputados.
Y se impuso también a la estrategia de Cristina Kirchner, que ante el fracaso de la gestión de Alberto Fernández veía una salida apostando a un candidato de unidad kirchnerista puro, para contener el voto histórico peronista y recluirse con Axel Kicillof que apuesta a la reeleccción en la provincia de Buenos Aires.
Con las nuevas encuestas y la caída de Milei, los heridos quedaron solo a nivel de intendencias. Y hasta el más defensor de las PASO y de la candidatura de Scioli, Aníbal Fernández, salió a apoyar a Massa.
En el Gobierno se entusiasman que con la pelea descontrolada en la opositora Juntos por el Cambio, entre Bullrich y Rodríguez Larreta, termine empujando a Massa a una polarización contra quien gane esa interna el 13 de agosto, e imaginan en ese lugar a la exministra de Seguridad de Macri, para jugar el mejor juego que conoce el kirchnerismo: la polarización ideológica.
Pero los dos problemas más graves que deberá afrontar la fórmula presidencial oficialista sigue siendo la inflación y la inseguridad, las dos demandas de la sociedad, cuya magnitud del malestar que genera en las clases bajas y medias en su mayoría votantes del peronismo histórico o indecisos. El gobierno hasta ahora no habla de esos temas. Esos sectores medios y bajos suelen ser buena parte de los indecisos que terminan inclinando la balanza a la hora de contar los votos.
Massa le pagó al FMI y espera anunciar nuevo acuerdo la semana que viene
En el marco de las negociaciones avanzadas para renegociar las metas del acuerdo con el FMI, y conseguir nuevos desembolsos que le garanticen dólares para contener eventuales corridas cambiarias en medio de la campaña electoral, el Ministerio de Economía confirmó este viernes el pago de los vencimientos de junio sin usar dólares sino, como había anticipado A24.com, con DEGS del mismo FMI y yuanes del Swapp otorgado por China.
Un equipo económico encabezado por Leonardo Madcur y Gabriel Rubinstein viaja a EEUU a principios de la semana entrante para cerrar el cuerdo con el staff técnico del FMI.
Las expectativas del massismo sobre un inminente acuerdo con el Fondo, para después avanzar con otras medidas económicas de alivio a la crisis por la inflación, se mezclan con la promesa de salir de la crisis cuando entre en funcionamiento pleno el gasoducto Néstor Kirchner, que pondrán en marcha oficialmente con un megaacto el próximo 9 de julio en Salliquello.
Ese podría ser el escenario que vuelva a unir, cara a cara a Massa con Alberto Fernández y con Cristina Kirchner, aunque algunos todavía dudan si están dadas las condiciones políticas entre ellos para eso.
El equipo económico de Massa, se sumó al día a día de la campaña, mostrando anuncios y números de la macroeconomía, que no siempre coincide con la realidad que atraviesa la gente que no llega con el sueldo a fin de mes y vive la ola de inseguridad diaria en los principales centros urbanos.
El director General de Aduanas, Guillermo Michel dijo la frase clave con la que Massa apelará a hacer magia para llegar al balotaje y cumplir el objetivo de continuar en el gobierno: "Lo que va a permitir pagar la deuda al FMI es el gasoducto Néstor Kirchner, que está poniendo en marcha el ministro Massa".
Fuentes del Palacio de Hacienda reconocieron que "la apuesta" de Massa con apoyo de Cristina es "el gasoducto", que "va a permitir sustituir importaciones de gas por USD 4.400 millones por año".
Aunque reconocen que no todas serán decisiones en solitario. Massa admite que terminó siendo "un candidato de síntesis de una coalición de gobierno y un espacio que integra mucha gente muy diversa" y deberá negociar cada paso.