Tanto Moyano como Sasia fueron dos de los referentes sindicales que rompieron con la CGT durante el macrismo, disconformes con el diálogo que la central mantenía con el gobierno de Cambiemos. Los siguió otro gremio de peso que abandonó el consejo directivo de la central: los mecánicos de SMATA, que siguen afuera desde entonces. Ahora, el moyanismo quiere unir todas las piezas para recuperar la unidad.
Como en muchos otros estamentos, los mandatos de la CGT están vencidos y fueron prorrogados por la pandemia. La central debió haber renovado su conducción en agosto del año pasado. Pablo Moyano y los “duros” esperan que el trámite no pase de fin de año.
La UTEP, adentro
No están solos. Para esta cruzada Moyano quiere sumar a los trabajadores de la economía informal enrolados en la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que este viernes hará la presentación formal de sus estatutos para constituirse como sindicato. La organización, que nuclea a los trabajadores de la economía informal, será reconocida como un gremio a instancias del Estado nacional.
Este jueves la UTEP presentó a sus autoridades en una asamblea constitutiva. El secretario general será Esteban “Gringo” Castro, del Movimiento Evita, y las secretarías adjuntas quedarán a cargo de Norma Morales, de Somos Barrios de Pie, y Dina Sánchez, del Frente Popular Darío Santillán. ¿Cuál es el próximo paso de este nuevo gremio? Incorporarse a la CGT, donde los "duros" de afuera son más receptivos que los "dialoguistas" de la conducción.
Como sea, la UTEP hará este viernes la presentación de su estatuto, su acta constitutiva y las afiliaciones correspondientes para empezar con la formalización del gremio ante el Ministerio de Trabajo.