Nos piden que cuidemos a nuestros padres y abuelos. Nos piden tenerlos encerrados. Nos piden que no vayan a trabajar, que no vayan al supermercado, que no vayan a la farmacia ,que no vayan a la plaza. La enorme mayoría cumple, a excepción de los tarados de siempre. Sin embargo, en una mañana destrozan el esfuerzo de dos semanas de confinamiento. Mandan a la calle sin abrigo, sin un té con leche, sin una carpa, sin una silla, sin baños químicos, a millones de jubilados a amontonarse con colas de hasta 4 cuadras. Nos piden que cuidemos a nuestros padres y abuelos. Nos piden tenerlos encerrados. Nos piden que no vayan a trabajar, que no vayan al supermercado, que no vayan a la farmacia ,que no vayan a la plaza. La enorme mayoría cumple, a excepción de los tarados de siempre. Sin embargo, en una mañana destrozan el esfuerzo de dos semanas de confinamiento. Mandan a la calle sin abrigo, sin un té con leche, sin una carpa, sin una silla, sin baños químicos, a millones de jubilados a amontonarse con colas de hasta 4 cuadras.