Cristina Kirchner cerraba su discurso en un escenario improvisado desde la puerta de su casa en Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta.
Cristina Kirchner cerraba su discurso en un escenario improvisado desde la puerta de su casa en Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta.
"Quería decirles gracias y pedirles que vayamos a descansar porque ha sido un largo día”. La vicepresidenta llamaba a una desconcentración tranquila de los militantes después de una jornada cargada de cruces entre el oficialismo y la oposición a raíz de los incidentes en las inmediaciones de su domicilio.
Cuando Cristina llamó a la desconcentración, en ese momento se comenzó a lanzar pirotecnia, que pasaban cerca de las ventanas de los edificios. Después de escucharla con atención, hubo algunos enfrentamientos entre militantes y efectivos de la Policía de la Ciudad. Sin embargo, cuando parecía que todo volvía a la tranquilidad habitual del barrio, la pirotecnia generó preocupación y alarmó a los vecinos.
“Pueden provocar un incendio. Hay bebés, gente enferma, niños con autismo, mascotas, como en cualquier barrio. Mínimamente respeten eso”, decía el mensaje de @guadamene a través de Twitter.
Su testimonio siguió: “Los vecinos literalmente están presos, encerrados como en una guerra sin poder salir, ni abrir sus ventanas. Quieren una reacción, pero los vecinos de Recoleta no van a reaccionar porque es gente pacifica y la agresión no es el camino”.
Cristina Kirchner concluyó, y se dirigió con un mensaje a sus seguidores que estuvieron presentes durante toda la jornada afuera de su domicilio. "Quiero decirles a todos ustedes que ha sido un largo día. Aunque viviera mil años, nunca me va a alcanzar para agradecerles el amor, la solidaridad y la lealtad de todos ustedes. Créanme que a esta altura de mi vida no hay nada más importante que eso. Vayamos a descansar que fue un día largo".