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Preguntas sin respuesta de una (exitosa) cuarentena XXL sin plan de salida

por Pablo Winokur | 24 de mayo de 2020 - 01:12
Preguntas sin respuesta de una (exitosa) cuarentena XXL sin plan de salida

El jefe de bloque de diputados del PRO Cristian Ritondo pidió aplausos para trabajadores de la salud al final de una sesión en que se debatía, entre otras cosas, la receta médica digital. La diputada kirchnerista, Cecilia Moreau interrumpió los aplausos: “Quiero adherir a las palabras del señor diputado Ritondo y extender las felicitaciones y los aplausos al Ministerio de Salud. ¡Hoy tenemos Ministerio!”, dijo con tono triunfalista.

La expresión fue repetida por Alberto en la conferencia de ayer. Estas cosas suelen venir diseñadas desde altas esferas y luego se repiten hasta el cansancio como en el viejo “¿Qué estamos diciendo?” que mandaba Marcos Peña por Whatsapp. En el peronismo las órdenes se bajan por Telegram.

El ministerio de Salud, pese a eso, está ausente en la mayoría de las decisiones. El ministro Ginés González García no participó de las reuniones más importantes de la última semana para coordinar los detalles de la nueva cuarentena en el AMBA. Alberto se inclinó por la buena de Carla Vizzotti, virtual viceministra a cargo de los reportes diarios.

Su ministerio no ofrece respuestas cuando se le consulta, no comunica un plan de acción. Se nos dijo que teníamos que aislarnos para preparar el sistema. Pasaron dos meses, van a pasar dos y medio; todavía no sabemos si el sistema está preparado o no.

Axel Kicillof en la conferencia de prensa de ayer esbozó una respuesta: dijo que se duplicaron las camas de terapia intensiva en la provincia. Siempre son datos inchequeables. Se solucionarían con un excel, pero solo el PRO compró la licencia.

  • “Hemos invertido en salud mucho, hemos generado centros de atención sanitaria y todos los que requirieron atención la recibieron. No tuvimos que optar entre uno y otro. Esto es un logro de la cuarentena”, dijo Alberto. Lo último es cierto. Pero nunca está claro de cuánto fue la inversión ni qué se hizo en concreto.
  • ¿Cuántas camas nuevas de internación se generaron desde que se inició la pandemia?
  • ¿Cuántas camas de terapia intensiva nuevas hay en cada distrito? ¿Cuántas más van a hacer en la siguiente extensión?
  • ¿Cuántos respiradores se adquirieron y cuántos faltan para que no escaseen en el pico de la pandemia?
  • ¿Cuál es la capacidad de testeo hoy, cuál es la ideal y cómo se va a llegar a eso?
  • ¿Cuántos profesionales de la salud de contingencia ya tenemos y cuántos faltan?
  • ¿Qué planes hay para que no se desfinancie el sistema de salud privado que hoy no brinda prestaciones?
  • ¿Qué gestiones internacionales se están haciendo para que –en caso de que aparezca una vacuna- estemos en la cola de pedidos?

Estas preguntas fueron realizadas por A24.com reiteradamente al ministerio de Salud de la Nación, a Presidencia y a la Agencia de Acceso a Ia información Pública desde el inicio de la cuarentena. Hasta ahora la única respuesta fue pedir 15 días más para responder… como con la cuarentena.

“Hemos fortalecido el sistema médico”, acompañó Larreta. Su gobierno tampoco ofrece grandes datos de esto. Quizás haya prontas novedades.

Hasta ahora la cuarentena fue exitosa. Pero el único plan que comunica el Gobierno es tener a todos encerrados hasta que aparezca una vacuna: pasaron 40 años y todavía no hay vacuna para el SIDA.

“La normalidad no existe más. No se puede volver a la normalidad, es un sueño, una fantasía o un suicidio colectivo”, decía Axel Kicillof en el relanzamiento de una planta automotriz. Alberto lo miraba, con cara de admiración (la misma cara que suele poner cuando quiere hacerle un gesto político a alguien) sin barbijo ni la distancia social, única herramienta reconocida por la OMS para controlar la propagación del virus.

Dicho sea de paso, Alberto le respondió a la sobrina de un periodista que él siempre usaba barbijo fuera de Olivos (como si Olivos fuera un centro estéril de pureza epidemiológica inquebrantable). Mintió. Tampoco lo usa fuera de la Quinta presidencial.

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Alberto Fernández y Axel Kicillof en la planta de Volskswagen (Captura de TV)

No es un tema menor que la mayoría de los políticos no use barbijo ni se respete la distancia social en ninguna de las reuniones que se hacen ni se difunden. Ese distanciamiento solo estuvo presente a la hora de clausurar el Congreso y forzar las reuniones virtuales.

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Alberto Fernández, Rodríguez Larreta, Axel Kicillof, Diego Santilli y Santiago Cafiero. Todos sentados a medio metro.

“La normalidad que conocemos no existe más, al menos hasta que la vacuna aparezca", reconoció Alberto.

Entre la normalidad absoluta y la cuarentena absoluta hay miles de grises. Tantos, que algunos países con más casos que la Argentina ya abrieron sus cuarentenas y la Argentina sigue dando vueltas. Otra vez, no se trata de exigir que se abra la cuarentena sino de contar cuál es el plan, qué se hizo hasta ahora y que se hará en los próximos 15 días. De eso no se habló en la conferencia de prensa. Tampoco se explicaron otras cuestiones:

  • No hay controles sobre la gente que vuelve del exterior, a los que se los deja salir con la promesa vacía de que no van a salir de su casa.
  • No hay controles sobre los contactos estrechos de los casos sospechosos, salvo en algunas circunstancias en los barrios vulnerables.
  • No hay testeos masivos en geriátricos.
  • A los jubilados se los sigue haciendo viajar para hacer trámites y sigue sin estar resuelto el tema de la vacunación antigripal.
  • No se entiende por qué los chicos están encerrados masivamente cuando no son el principal foco de atención de esta enfermedad, con una mortalidad cercana a cero y con tasas de contagio muy bajas.
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Tasa de letalidad CABA por edad

No hay un plan para la niñez. La Defensora del Niño de la Nación, Marisa Graham, no apareció hasta ahora. La cuarentena la habrá agarrado en el medio de la mudanza a su oficina nueva oficina. ¿Estará cobrando el sueldo? La de la Ciudad apenas se limita a retuitear propuestas de otros.

  • No está claro cómo se va a usar (ni qué controles va a tener) la app CuidAR y la información que en ella volquemos todos. Lo que está claro es que el subsecretario de Gobierno Abierto, César Gazzo Huck va a tener acceso a una importantísima base de datos, según se publicó el jueves en el Boletín Oficial.

Por último, hablemos de economía.

Mientras en Brasil hay 350 mil infectados y 22.000 muertos, su economía se cae a pedazos. Difícilmente se recupere rápido. Tampoco la Argentina. No hay solución económica al problema que vivimos. La gente quiere salir de su casa lo menos posible por miedo al monstruo invisible. No hay política pro-consumo que pueda resolver eso.

Los países de la región que no tomaron medidas drásticas están complicados en casos positivos, en cantidad de muertos y en saturación del sistema: Estados Unidos, Brasil, Chile, México. También Perú y Ecuador que sí tomaron medidas. A pesar de sus falencias, la política sanitaria argentina es exitosa hasta ahora.

No se puede hablar de economía en este contexto dramático que vive el mundo. Pero sí se puede hablar de que la asistencia del Estado no está llegando de la forma en que cuenta Alberto Fernández.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la mitad de las Pymes “todavía no accedió a ninguno de los beneficios anunciados”.

Dice el informe:

  • Créditos al 24%: el 51% de las pymes no lo pidió. Solo 18% lo obtuvo. El resto, un 13% lo pidió pero aún no se lo otorgaron, a un 11% se lo negaron y otro 6% su banco no lo tenía disponible.
  • Créditos a tasa cero: el 55% de las pymes no los pidió. Un 19% los solicitó pero aún no se lo dieron, a otro 17% se lo negaron y solo a un 10% se lo dieron sin inconveniente.
  • Salario complementario: solo el 28% de las pymes lo obtuvo sin inconveniente. Del resto, el 34% no lo pidió, al 30% no se lo otorgaron aún, y a un 8% de lo negaron.
  • Contribuciones patronales: el 46% de las pymes no lo solicitaron, el 41% las postergó por 90 días, y otro 13% las redujo hasta 95%.
  • Lo más interesante es las causas por las que las pymes no quieren pedir esos beneficios: “Solo el 21% fue porque no lo necesita. El resto es porque no cree que se lo otorguen, por la burocracia o por malas experiencias de conocidos”, relatan.

En definitiva, lo que vemos son actores que no creen en que el Estado esté para protegerlos. Como le pasa a los sectores populares que no quieren abandonar sus hogares para aislarse del Covid; y como le pasa a buena parte de la población que no quiere dejarle sus datos a una app manejada por un Estado argentino que no puede mantener la confidencialidad siquiera de las conversaciones privadas entre una expresidenta y su secretario privado. Sea del partido que sea.

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