Es una forma de reforzar simbólicamente una ruptura con "lo anterior" y de plantear un nuevo comienzo, ya sea en términos económicos, políticos o institucionales.
En clave política, Adorni parece haber retomado ese concepto como un mensaje de apertura y posible unidad, en especial de cara a futuros acuerdos con sectores del PRO, con quienes La Libertad Avanza mantiene puentes activos, sobre todo en la provincia de Buenos Aires.
La frase también refleja el tono que busca instalar el oficialismo libertario: superar las divisiones internas para avanzar con su agenda, abriendo la puerta a antiguos adversarios que hoy estén dispuestos a alinearse con el rumbo del Gobierno nacional.