Una obra que avanzó mucho más lento de lo previsto
El proyecto original fue valuado en alrededor de US$300 millones y contemplaba distintas etapas. Pero la obra avanzó mucho más lentamente de lo previsto. Según documentación oficial consultada, en diciembre de 2023 registraba un avance físico del 9,13% y ese porcentaje no había evolucionado hasta agosto de 2025.
La paradoja es evidente: el Gobierno que ahora presenta la Base Naval como una pieza estratégica de su política sobre Malvinas había dejado la obra prácticamente congelada durante buena parte de su gestión. Ahora Milei busca relanzarla.
La decisión forma parte de una estrategia más amplia para el Atlántico Sur. En su discurso, el Presidente vinculó la construcción de la base con la recuperación de capacidades militares, el control del espacio marítimo y la política argentina sobre Malvinas. También anunció medidas contra empresas que participen de actividades de explotación de hidrocarburos en las islas sin autorización argentina.
La infraestructura de Ushuaia aparece así como una pieza de un esquema mayor que incluye la Base Naval, el puerto, el aeropuerto y las capacidades logísticas necesarias para operar en el extremo austral.
El antecedente de Laura Richardson y Estados Unidos
La historia del proyecto también tiene un antecedente estadounidense. En abril de 2024, Milei recibió en Ushuaia a Laura Richardson, entonces comandante del Comando Sur de Estados Unidos. En aquella oportunidad, el Presidente presentó la futura instalación como una “puerta de entrada” a la Antártida y destacó la cooperación entre ambos países. Sin embargo, el proyecto es argentino y no contempla una presencia militar extranjera permanente.
Cuatro años después de aquella piedra fundamental colocada durante el gobierno de Alberto Fernández, la Base Naval Integrada vuelve al centro de la agenda nacional.
La diferencia está en el contexto. En 2022 era presentada principalmente como una herramienta para fortalecer la logística antártica, la defensa y la presencia argentina en el Atlántico Sur. En 2026, Milei la incorpora directamente a su discurso sobre Malvinas y soberanía.
El desafío ahora será transformar el anuncio en infraestructura concreta. Porque detrás de la cadena nacional existe una realidad: una obra que lleva cuatro años de historia, que durante mucho tiempo permaneció prácticamente paralizada y que todavía está lejos de convertirse en el centro logístico estratégico que proyectaron los distintos gobiernos que la impulsaron.