Además, 7 vicepresidentes y 5 ciudadanos por ley de acefalía (dos presidentes provisionales en el Senado, un presidente en la Cámara de Diputados, un gobernador y un senador), que asumieron el cargo tras la ausencia de un presidente.
En cuanto a la conclusión de los mandatos presidenciales, 6 mandatarios fueron derrocados por golpes de estado, 3 murieron por causas naturales y 8 presidentes renunciaron.
La historia presidencial en Argentina no ha sido fácil, ni tampoco en línea recta.
¿Cuáles deben ser los poderes y deberes de un presidente?
Al ser el Jefe Supremo de la Nación, el presidente es el responsable político de la administración general del país y por ende, tiene determinadas atribuciones que cumplir. Las mismas se dividen en facultades que ejercer dentro del poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.
Para esto, según el artículo 99 se le otorga el control de 4 millones de empleados del poder ejecutivo federal.
El presidente de la Nación es el encargado de designar y remover determinados cargos bajo su responsabilidad, como Embajadores (según la ley 20.957 el mandatario es libre de nombrar hasta 25 embajadores sin la aprobación del Senado), Ministros y Encargados de Negocios. Todos elegidos por el presidente con el “consejo y consentimiento” de una mayoría del Senado.
Además, bajo su exclusiva decisión tiene la atribución de nombrar o quitar a miembros del Gabinete Nacional y otros oficiales federales.
El Jefe de Estado debe supervisar el ejercicio de sus Ministros, según el inciso 10 y solicitar todo tipo de informes que crea convenientes, según el inciso 17.
El presidente de la Nación Argentina, como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas puede comandar y dirigir ejércitos, y planear estrategias militares, si es que constitucionalmente el Congreso (mediante el inciso 15) declarará una guerra.
Es, a su vez, responsable de conceder retiros, licencias, pensiones y jubilaciones (inciso 6) y puede ausentarse del territorio nacional cuando él lo disponga, con permiso del Congreso Nacional (inciso 18).
A nivel legislativo, el presidente es el único que tiene la potestad del “veto presidencial” (término que proviene del latín y significa textualmente “yo prohíbo”), dándole una capacidad ilimitada en materia de decisiones.
Cualquier proyecto aprobado por el Congreso de la Nación, deberá ser presentado ante el presidente antes de convertirse en ley.
Por otra parte, el mismo tiene prohibido emitir disposiciones legislativas, excepto en circunstancias excepcionales, a través de los “decretos de necesidad y urgencia”.
A nivel judicial, el presidente de la Nación puede proponer jueces federales, incluidos miembros de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, estos nombramientos requieren la confirmación final del Senado. Está habilitado para conceder perdones e indultos, pero no intervenir en acusaciones de la Cámara de Diputados.
¿Qué requisitos debe cumplir una persona para ser presidente de los argentinos?
Para ser presidente argentino, la Constitución Nacional dicta en su artículo 89 del año 2004, que:
- Cualquier ciudadano puede serlo, habiendo nacido en territorio argentino o siendo hijo de ciudadanos nativos.
- Debe tener al menos 30 años.
- Haber sido por lo menos 6 años ciudadano de la nación y tener 2 años como mínimo de residencia inmediata en ella.
- Declarar una renta anual.
- No ejercer otro cargo durante el ejercicio de la presidencia.
- Llegar a ser presidente de la Nación es todo un compromiso y desafío personal, pero también para todos los argentinos. Es un ejercicio y una facultad que delimita muchos deberes, pero también muchos poderes; que deben saber administrarse para el bien de todos los ciudadanos argentinos.
Según el artículo 93, Capítulo 2, sección segunda de la Constitución Nacional, un presidente “jura desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”.